viernes, 7 de julio de 2017

Estudios sobre María - La visita


ESTUDIOS BÍBLICOS DE LA SABIDURÍA OCCIDENTAL

ESTUDIOS SOBRE MARIA - LA VISITA

Por Corinne Heline

Hubo una gran iniciada femenina de la Orden de los Esenios, que tuvo un gran avance en el camino de la realización anímica, ella fue Isabel, esposa del Sumo Sacerdote Zacarías, madre de Juan el Bautista y prima de la bendecida Virgen María. Tanto Zacarías como Isabel e igualmente José y María eran Esenios y recibieron la Anunciación Evangélica, siendo los agentes de una inmaculada concepción. Fueron ellos los instrumentos para la expresión de un elevado Ego, descrito por el Maestro como “el mayor de los nacidos de mujer”, que renació como Juan el Bautista.

Ambas, María e Isabel, conocieron a sus hijos antes de que ellos nacieran, cuando aún se encontraban entre los Angeles del Cielo. Fue el llamado anímico de esos dos Grandes Maestros el que despertó los poderes espirituales latentes de aquellas mujeres excepcionales destinadas a servir honrosamente de madres en la carne. La visita de María a Isabel, las memorables semanas que permanecieron juntas, en compañía de los Angeles, en la solemne santidad de las montañas y los campos, constituyó una especie de suceso superior del Espíritu, muy destacado en los registros Cósmicos, siendo muy digno de ser emulado en el futuro por todas las mujeres del mundo.

Ahora bien, leyendo muy cuidadosamente el Evangelio de San Lucas, se nota que el Ego que tomó el nombre de Juan el Bautista, ya se encontraba trabajando con su madre en la preparación de su vehículo físico. Activo y consciente en el vientre de Isabel como Espíritu, percibió la venida de María y la saludó con alegría. Para esos exaltados seres no existen barreras, ni aún la llamada “muerte”. Ellos funcionan siempre en los más sublimes estados de consciencia, en un continuo ser y vivir.

Isabel y Juan fueron igualmente beneficiados por la visita de María. La historia de la comunión de ellas, esas Santas mujeres y los Egos-Maestros que luego serían sus hijos carnales, en el silencio de las montañas y los campos, constituye en verdad una de las más bellas gemas Bíblicas que sirven de inspiración perenne a todas las madres de la Nueva Era.

Cada futura madre es siempre influenciada por el Espìritu que renace por su intermedio, durante los meses de éxtasis. La Santa Virgen María, fue particularmente sensible a las tremendas vibraciones espirituales del Sumo Maestro Jesús. Ella caminaba con nueva belleza y gracia. Sus palabras eran un continuo fluir de Sabiduría que anteriormente no poseía en semejante proporción y espontaneidad. La radiación de luz que la rodeaba (aura) era deslumbrante a la vista común.

En el momento en que María entró en el jardín de Isabel, ésta se encontraba bañada por el poder del Espíritu y saludó a aquella como realmente era la madre del Ungido Celestial. También María fue llamada a una exaltación de conciencia cuando percibió el papel que asumiría Isabel en la vida de su hijo Jesús. En exaltación y acción de gracias, pronunció ella estas bellísimas palabras: “Mi alma se engrandece ante el Señor”.

Durante su Visita, María utilizó el aposento y el altar de Isabel, siendo muchas las horas de éxtasis y de comunión espiritual que las dos Santas y futuras madres pasaron juntas en el silencioso y adorable jardín. Fue así que ellas vivieron los tres más importantes meses de la época pre natal en las montañas, tanto física como espiritualmente simbolizando la elevación del conocimiento espiritual.-

Maravilloso artículo traducido de la Revista Servicio Rosacruz, que publicaba el Centro Fraternidad Rosacruz de San Pablo, Brasil.

FRATERNIDAD ROSACRUZ MAX HEINDEL
Calle Colombres 2113 – Bº Lomas de San Martín
5.008 – Ciudad de Córdoba – República Argentina

Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte

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