domingo, 8 de julio de 2018

La Historia de Un Templo Viviente - UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO


La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 

FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.


La salud es simplemente música de la naturaleza 
La nota perfecta de un diapasón 
Un coro de eterna felicidad 
La perfecta armonía de la vida con la ley.” 
M.H.R



PREFACIO A LA PRIMERA EDICIÓN EN ESPAÑOL 

Un grupo de amigos, estudiantes de la Filosofía Rosacruz de Max Heindel, encontramos en sus escritos la siguiente afirmación: 
“Existe un libro llamado La Historia de un Templo Viviente que trata sobre el cuerpo humano de un modo espiritual, lo que representa una admirable ayuda para obtener una mayor comprensión de nuestro vehículo físico”. 
Desde hace varios años veníamos buscando este libro en Español, pero, no fue posible, hasta que logramos obtener una traducción al Italiano que nos dimos a la tarea de traducir, para luego cotejarla con la versión en Inglés que encontramos en la Biblioteca de la Universidad de Cornell, que está libre de derechos de autor. 
Ofrecemos pues este maravilloso libro, a La Sede central de Rosicrucian Fellowship en Oceanside, California, todos los estudiantes rosacruces que como nosotros han deseado conocerlo y en general a toda la comunidad de habla hispana, pues creemos que su lectura contribuirá a que comprendamos mejor la compleja composición de nuestro cuerpo físico, a darle gracias al Arquitecto Divino por el diseño de lo que bien llama Rossiter, el Templo Viviente. 
Como el libro hace frecuentes referencias a conceptos médicos que eran vigentes en 1902, en algunos pocos casos le hemos incorporado unas notas de pie de página para actualizar algunos de ellos, según lo que creemos es ya comúnmente aceptado. 

Colaboradores de Rosicrucian Fellowship

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Prefacio de La Historia de Un Templo Viviente

A HENRY Y A MARGARET




PREFACIO 

Este libro representa el fruto de la experiencia, tanto en el campo de la enseñanza como en el trabajo. El objetivo que se ha perseguido es estimular en el lector el más profundo interés por el estudio del cuerpo humano. Habituado como médico a la observación de individuos, tanto jóvenes como ancianos, estoy convencido que la gente se destruye por ignorancia, pues carece de un conocimiento práctico de la base física de la salud, de la felicidad y la moralidad. Como docente, descubrí que el estudio del cuerpo humano, tal como se presenta aquí, es no sólo interesante, sino también fascinante. También se puede decir que la mente joven puede ser fácilmente persuadida de que el cuerpo humano es una verdadera obra maestra de la creatividad, una estructura maravillosa, que es digna de la más profunda admiración. Además, cada joven que es capaz de percibir claramente la interacción efectiva del cuerpo con la mente y de la mente con el cuerpo, se encontrará con una buena predisposición para considerar su capacidad física tan sagrada como es su salud mental.
Igualmente es mi deseo ayudarlo a prepararse para leer este libro, así también como a cualquier otra persona que considere al cuerpo como una estructura maravillosa, a que lo estudie considerando la relación indisoluble que existe entre la atención que le debe prestar y la gran posibilidad de que pueda ayudarle a obtener el mayor éxito en su vida.
Considerar el cuerpo como un templo no es vital, pero ser portador en sí mismo de la fisiología práctica e higiene, es de la mayor importancia.
Aunque se ha usado la analogía en todo el libro, se ha tenido especial atención en adherirse a la verdad científica en cada detalle al igual que se han omitido detalles de fisiología e higiene que no son importantes.
Puesto que el nombre de Mary Henry Rossiter aparece en la página inicial como coautora, es necesario decir con el fin de explicar el uso posterior de un solo pronombre, que la concepción, el plan, y la escritura del primer manuscrito fueron enteramente míos. Una vez terminado, el libro quedó en manos del crítico y del editor. El trabajo de ella fue tan completo, le infundió tanto de su personalidad y entusiasmo, que se hizo parte de ella. El último capítulo fue sugerido y escrito por ella, excepto la descripción de la cara. Estamos también inmensamente agradecidos con el Profesor Winfield S. Hall, docente de Fisiología en la Northwestern University Medical School de Chicago, por haber leído muy atentamente el manuscrito y por las numerosas y valiosas sugerencias que de él recibimos. Frederick M. Rossiter, Evanston, 11 de Junio de 1902

del libro
La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.

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El cuerpo es un templo viviente - Capítulo 1 - en facebook -

CAPÍTULO 1
 EL CUERPO ES UN TEMPLO VIVIENTE 

Todos debemos considerar a nuestro cuerpo como la casa en la que habitamos. Este libro cuenta la historia de esta casa, la más hermosa que se puede haber construido. Cada palabra de esta historia es científicamente verdadera y la casa de la que se habla vive en un constante cambio. 
Quizás hayas visto como transportan una casa prefabricada de un lugar a otro por medio de rodillos. La casa de la que estoy a punto de hablar, en cambio, no necesita rodillos o ruedas para moverse, porque se traslada donde quiera que la persona que vive en ella desee ir y pueda hacerlo, ya que se trata de una casa viviente. 
¿Te gustaría ver una casa como ésta? Intenta mirarte en el espejo o mira a tu madre o padre, hermanas o hermanos. Bueno, cada ser humano vive en una de estas casas, una casa que puede caminar, moverse y hablar, una casa llena de lugares extraños y misteriosos. 
El cuerpo humano, para ser precisos, es mucho más que una casa e inclusive más impresionante que una Iglesia. Lo podemos definir como el Templo Viviente. Un Templo es un lugar especial donde se adora a Dios, siendo el más famoso el Templo de Salomón, que fue construido con oro, plata, piedras preciosas, cedro, abeto y otras maderas finas. Un ejército de hombres tardó siete años en hacerlo realidad y todavía se lo considera como la más bella estructura creada por el hombre. 
Pero mucho más hermoso, más refinado y más interesante para el hombre, son las paredes, las puertas, las ventanas, las columnas, así como todas las maravillosas partes que componen el Templo donde reside el alma humana. Aunque se requieren varios años para que este Templo esté terminado, aún se puede llamar perfecto y completo en cualquier período de su existencia. 
El Templo de Salomón fue considerado como una maravilla porque “para su construcción no se utilizaron martillos, hachas o herramientas de hierro”. Pero tu Templo viviente es, sin embargo, mucho más fascinante que el de Salomón. 
Piensa en cómo crece: como niño es incapaz de caminar, hablar o ser autosuficiente, pasa más tarde a la etapa juvenil, luego, cuando se es fuerte y activo, se convierte en un hombre, tal como vuestro padre y vuestra madre. También, para construir tu Templo, no es necesario utilizar un martillo; se autoconstruye mientras crece. Dios es el Arquitecto-Constructor, que lo transforma de un niño pequeño a todo un hombre bajo vuestra asistencia. 
Si deseas ser saludable, fuerte, ágil y hermoso, debes ayudar al Arquitecto Divino y colaborar con Él. Ya hace mucho tiempo, el Apóstol Pablo le dijo a los habitantes de Corinto, que su cuerpo era como un Templo al afirmar: “Usted sabe que es el Templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en Él”. Cualquiera que profane el
Templo de Dios, tendrá que rendir cuentas ante El, ya que el Templo de Dios es sagrado. 
Cuando de pie miras en la puerta de un Templo o de una Iglesia: ¿Piensas con reverencia que Dios lo habita en silencio? Cuando entras de hecho, sintiendo que estás en la presencia de Dios, debes caminar en punta de pie y hablar como en un susurro. Bien, sabes que Dios está en la Iglesia, puesto que lo has traído con tu presencia y lo llevarás contigo cuando te vayas. Él te ha elegido como Su Templo y permanecerás en él mientras vivas. Quien blasfema o fuma dentro de una Iglesia, profana el propio cuerpo, no la Iglesia. Así es como es profanado el Templo que Dios te ha proporcionado y no un conjunto frío de piedras como es un Templo material: es el acto de fumar una profanación que no está relacionada con el lugar donde se realiza. 
Pero: ¿qué significa profanar el Templo viviente? Profanar significa ensuciar, mancillar o manchar. Tú profanas la apariencia de tu cuerpo cuando lo manchas con barro y suciedad. Y profanas el interior cuando ingieres alimentos o bebidas que no son naturales o haces algo que puede dañar tu salud e integridad. Uno de los Reyes de Israel, que fue sucesor del Rey Salomón, fue muy malvado y profanó el Templo de su antepasado. Por esta razón, una terrible enfermedad lo acompañó a lo largo de toda su vida. En forma análoga, siempre que profanamos el sagrado Templo que es nuestro cuerpo, con seguridad que nos sobrevendrán enfermedades y debilidad e incluso, la muerte. 
Sin embargo, si siempre recordamos que nuestro cuerpo es un Templo viviente y hacemos todo lo posible para tratarlo como tal, el resultado lógico será que seremos recompensados con abundante salud y energía, gozando también de un cuerpo mucho más ágil y hermoso.

del libro
La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.

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Las maravillas del templo - Capítulo 2 - video en facebook -


CAPÍTULO 2 
LAS MARAVILLAS DEL TEMPLO

La gente a menudo viaja miles de kilómetros para visitar una catedral o algún maravilloso edificio de piedra o mármol. Si el Templo de Salomón todavía existiese, cualquiera que se hubiera enterado de ello, le gustaría verlo o al menos leer algo al respecto.
Pero casi nadie está interesado como debería, en su propio Templo vivo, construido por Dios mismo en el comienzo de la historia, que ha resistido tormentas y cambios ocurridos durante miles de años, manteniendo la forma original que el Gran Arquitecto le dio.
Quedamos consternados cuando alguien irrumpe en una iglesia saqueando los altares y tesoros y se considera a tales individuos mucho peores que los ladrones comunes. Sin embargo, todos los días vemos a alguien que, a través de alimentos dañinos o acciones incorrectas, priva a su cuerpo de la salud, sin embargo estas personas no son juzgadas como ladrones. ¿Cómo es posible? Ciertamente dañar el propio Templo es un crimen mucho más serio que robar objetos de oro y de plata.
No nos preocupamos lo suficiente acerca de nuestro cuerpo porque a menudo no sabemos lo maravilloso que es. Aquéllos que lo estudiaron seriamente fueron profundamente influenciados por lo que habían aprendido. David, el Salmista, exclamó: "Te alabo por cómo me hiciste: temeroso y maravilloso. Tus obras son maravillosas". De hecho, nadie puede estudiar el cuerpo humano sin experimentar lo mismo que David.
Admiramos casi con reverencia al inventor cuya mente fue capaz de crear una gran máquina y te sorprendes cuando miras una gran locomotora con sus inmensas ruedas y faros y el imponente cuerpo oscuro envuelto en vapor. Sin embargo, dentro de tu cuerpo existe el motor más hermoso que el hombre pueda imitar: el corazón. Un motor que late incesantemente y que puedes oír al apoyar tu oído en el pecho de otra persona; a veces incluso puedes escuchar los latidos de tu propio corazón.
Late rápidamente, regularmente y silenciosamente. Es un motor pequeño, que siempre funciona para mantenerte con vida. Nunca se detiene. Desde que naciste, siempre ha funcionado sin interrupción. El corazón es un motor que funciona sin la necesidad de carbón o vapor. Es sólo una de las millones de máquinas inventadas por el Gran Creador hace mucho tiempo, una de las miles de maravillas de tu Templo viviente.
Reflexiona: con tus ojos puedes ver una estrella, a millones de millas de distancia, e inmediatamente también, cualquier objeto que esté en la palma de tu mano. ¡Ningún telescopio se puede ajustar tan rápido como tus ojos! Con tus oídos puedes escuchar un cañón que dispara a kilómetros de distancia y, al mismo tiempo, sentir un alfiler caer al suelo junto a ti. Se había considerado el primer fonógrafo como un sensacional invento, pero ¿qué eran los sonidos metálicos rudimentarios que podían reproducirse en comparación con las canciones, los sonidos y la risa feliz de la voz humana?
A quien se interese alguna vez en esta historia real de un Templo viviente -de un edificio que puede moverse, observar y hablar, lleno de habitaciones extrañas y misteriosas-, cualquier otra historia que luego lea le parecerá aburrida y ordinaria. Después de leer este libro, cuando arrojes una pelota te preguntarás cómo es que fue posible que corra y salte y para saberlo estudiarás el mecanismo que te da la oportunidad de correr y saltar. Cuando muestres tus músculos a tus amigos, puedes contarles todo sobre ellos: de qué están hechos, cómo funcionan, cómo los has desarrollado y qué haces para mantenerlos sanos.
Si se construye una nueva casa al lado de tu casa, te gustaría observar a los trabajadores elevando la estructura portante, construyendo las paredes, haciendo las divisiones y finalmente terminando las ventanas y pintando el exterior. Ahora, en tu vecindario no se construyen casas nuevas todos los días. Pero en el momento en que lees este libro, si realmente lo deseas, puedes observar la naturaleza que construye el Templo de tu cuerpo. A continuación, puedes aprender todo sobre la estructura de cimientos, los muros vivientes, las extrañas divisiones, ventanas, puertas y cientos de otras partes más interesantes y más bellas que cualquier otro edificio.
Puedes observar la naturaleza y ayudarla. De hecho, lo quieras o no, lo sepas o no, lo ayudas o lo obstaculizas constantemente. Cada bocado que ingieres, cada respiración y cada movimiento que haces, cada pensamiento que tienes, cada sensación que experimentas, construye o destruye el Templo viviente. Cuanto más sepas sobre este Templo, más podrás ayudar a la naturaleza. Cuanto más aprendas, mejor entenderás qué influencia tienen los gestos más pequeños en la construcción del Templo. Comprenderás cómo se pueden adquirir algunos hábitos y cómo se pueden cambiar otros para hacer que el Templo se vuelva cada vez más hermoso.
Cuando hayas estudiado el cuerpo durante mucho tiempo, ya no será necesario que alguien te diga que el Templo viviente en el que vives es obra de Dios. Te darás cuenta que el Arquitecto Divino tiene un plan perfecto para un Templo perfecto, y que el éxito del proyecto depende principalmente de ti.

del libro

La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.
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El exterior del templo - Capítulo 3 - vídeo en facebook -


CAPÍTULO 3 
EL EXTERIOR DEL TEMPLO 

Lo primero que ves cuando miras a la gente que te rodea, es el color de su Templo viviente. La gran mayoría de las personas que conocemos tienen el mismo color de piel, así que no prestas atención a este detalle. Pero si te encuentras alguien con un color de piel diferente al tuyo, lo primero que notas es su color particular. 
El color de cada cuerpo, sea negro o blanco, oscuro o claro, depende de la piel. Las paredes de los templos, están hechas de piedra o de mármol, mientras que las paredes del cuerpo viviente, están hechas de piel. En verdad, la historia de la piel es más extraña y fascinante que un cuento mágico. 
Hay que tener en cuenta que la piel cubre el cuerpo tal como un vestido o aún mucho mejor que un vestido. No se es cortés con la naturaleza al decir que la piel cubre nuestro cuerpo como un vestido. Ningún sastre ha vivido haciendo prendas que pueden utilizarse empleando pura y exclusivamente el cuero. ¿Hay algún punto en el que la piel no se adhiera perfectamente a nuestro cuerpo? ¿O tal vez la piel esté bien sellada en un lugar, mientras que tal vez calce mal en otro? 
¿Realmente se puede comparar a nuestra piel con un vestido? ¡Ciertamente que no! Esto se debe a que es la naturaleza la que ha hecho nuestra piel y no un sastre y, al principio de los tiempos, la naturaleza quería que la piel reemplazara a la ropa. 
Los hombres primitivos no usaban ropa, su piel era la única prenda. Hoy los indígenas de muchos países sólo usan un pedazo de tela o abrigos de paja alrededor de la cintura. Casi siempre estas personas tienen una piel bella y saludable. De hecho, todos disfrutaríamos de una mejor salud si no cubriéramos nuestra piel y la dejáramos que brillara al sol en forma directa, manteniéndola en contacto con el aire fresco y puro. 
La piel de nuestra cara siempre se ve mejor y tiene más resistencia a la exposición que cualquier otra parte del cuerpo, esto es así ya que no está cubierta con ningún tipo de ropa. La piel no es sólo un hermoso vestido hecho por el hombre, sino que también es el más resistente. 
¿Alguna vez te has preguntado por qué la piel de tus pies no se había desgastado luego de que estuvieras descalzo durante todo el verano? ¿Y por qué en cambio al quitar los zapatos en primavera parecía espesa y dura? Al mismo tiempo los zapatos que fueron utilizados durante todo el invierno se descartaron. La ropa puede estar gastada, pero la piel no. Esto es así ya que está viva, crece continuamente y es remplazada cuando se deteriora. Si una parte de la piel se usa más que otra, se vuelve gruesa y dura.
Se ha considerado muy significativo que mientras se deambulaba por el desierto durante muchos años, ni la ropa ni los zapatos de los niños hijos de Israel se consumían durante aquel período. Moisés hizo reflexionar a la gente sobre este hecho diciendo: “La ropa que llevas no se ha gastado ni tampoco tus zapatos”. Sin embargo, nadie nos hace pensar porque la piel no se consume. 
A pesar de vivir hasta setenta, ochenta o incluso hasta cien años, usamos la misma piel que Dios nos ha dado antes de nuestro nacimiento. En cierto sentido es la misma piel, pero en otro sentido se trata de una piel nueva de un color similar y que, en general, tiene la misma apariencia y nunca cambiamos, tal como se cambia un vestido. 
Pero la naturaleza ha continuado modificándola a través de los años mientras dormimos e incluso, mientras estamos despiertos y trabajando, la naturaleza restaura las partes gastadas. 
Al frotar nuestra mano sobre una mejilla o un brazo, se siente lo suave que es la piel, algo parecido al terciopelo. Tomando un pedazo de piel entre los dedos, se notará que se estira como el caucho, es elástica, y tan pronto como se deja de hacer presión volverá al lugar o forma original. Cuando se doblan los dedos, se aplaude o doblan los brazos, la piel no se arruina ni se rompe. 
Cuando se estiran los dedos o se abre la mano, la piel no se contrae ni se dobla. La piel en nuestras manos, es un verdadero guante. No se arruina ni rompe, aunque sí forma arrugas porque es un guante vivo, no un guante hecho con la piel muerta proveniente de algún animal. 
Si se observa la piel con una lente de aumento, se notará que está cubierta con escamas muy secas o aceitosas que se cuentan por millones y que han terminado su trabajo por lo que están muertas y listas para ser eliminadas. 
Una vez vimos una niña que padecía una enfermedad epidémica que afectaba todo su cuerpo. Su piel se descascaraba tan rápidamente que en el curso de veinticuatro horas, ella podía juntar un gran puñado de tejidos muertos. Una de las razones por lo que es necesario bañarse todos los días, es por la importancia de estimular la eliminación de estos residuos. 
Generalmente la piel tiene un espesor de cerca de cuatro milímetros. La palma y el dorso de nuestras manos tienen la piel más gruesa. Como la mayoría de la ropa, está hecha de dos capas, la interna y la externa. La capa externa es muy delgada y se puede separar de la capa interna. 
Cuando uno se cae y dice que se ha hecho trizas, simplemente ha rozado la capa más superficial. No es tan simple quitar la piel. Todos saben cómo es una ampolla, en ella la piel se encuentra hinchada y dura. Si se la pincha, la piel se colapsa y se convierte en una costra externa e insensible. Su vida ha terminado. Pero si se quita la corteza, se descubre que hay un enrojecimiento ardiente en ella. Esa es la segunda capa. La ampolla estaba compuesta de agua acumulada entre la dermis y la epidermis. 
Ahora, observando la dermis con la lente de aumento, es posible apreciar innumerables pequeños montes o colinas. Son las papilas; en algunas partes del cuerpo se las puede ver incluso a simple vista. Examina la palma de tu mano, allí se notará un gran número de líneas sutiles que forman un bello diseño; están hechas de las mismas pequeñas sinuosidades observadas primero con la lente. 
Cada montaña o montículo contiene una artería, una vena y nervios. También pueden contener células de contacto. Las arterias y las venas constituyen una fina red de vasos sanguíneos. Los nervios forman un sistema telegráfico en el cual incluso el nervio y conductor más pequeño es el que da la vida. Más adelante contaré más sobre los vasos sanguíneos y su tarea de alimentar el cuerpo y los nervios, que son los que llevan los mensajes hacia y desde el cerebro. 
Hay tantas cosas maravillosas para explicar que es necesario considerarlo en forma individual, comenzando por lo más simple, más no menos importante. Por ello, antes de continuar, es necesario entender perfectamente a qué me refiero cuando hablo de células.

del libro
La Historia de Un Templo Viviente 
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La paredes del templo son paredes vivientes - Capítulo 4 - vídeo en facebook -




CAPÍTULO 4
 LAS PAREDES DEL TEMPLO SON PAREDES VIVIENTES
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Nuestras viviendas están hechas de ladrillos, piedras o madera; cada tabla, ladrillo, piedra o madera está hecha de diferentes organismos pequeños. En el caso de la madera, estos pequeños organismos se llaman células. Pero las células de madera utilizadas para construir casas son células muertas. El árbol está hecho de células vivas que le permiten crecer. Las piedras y los ladrillos no crecen porque no tienen células.
A diferencia de todos los otros edificios, el templo humano puede desarrollarse porque está formado por células vivas. De hecho, todo el maravilloso y complejo cuerpo humano, está compuesto de millones y millones de células, tan pequeñas que para formar una pulgada, utiliza de 250 a 300 de ellas en fila, generadas a partir de una sola célula viva.
En el pasado se creía que esos pequeños organismos que componen el Templo viviente, formaban sacos y por esta razón se los llamaba células, es decir, sacos. Hoy sabemos que la célula es mucho más que eso. Es una porción viva de algo llamado protoplasma, un organismo vivo que respira, se alimenta, se mueve, crece, genera otras células y muere. Su vida es tan real como tu vida misma, y tu vida y tu salud dependen del trabajo armonioso de todos estos millones y millones de vidas separadas. En cada órgano del cuerpo, las células se distinguen por la forma, por el trabajo que hacen y por el nombre con el que se les llama. Las células de la piel se llaman células epiteliales.
Probablemente te habrás encontrado en medio de una multitud, esperando superar el amontonamiento, o al entrar a un edificio conociste cómo se siente ser empujado continuamente por aquéllos que vienen detrás de ti. En tal sentido, las células epiteliales se dividen y se multiplican constantemente y, cuando esto sucede, las células externas se empujan hacia la superficie para dejar espacio a las nuevas células. La capa superficial de la piel, la Epidermis, no tiene vasos sanguíneos, pero los millones de células ansiosas de alimento que la componen, se nutren de diminutos capilares.
Además, la epidermis contiene algunas células muy pequeñas llamadas células de color. La piel de la persona de raza negra es la misma que la de cualquier otra raza. La causa del diferente color de la epidermis, que no lo hace parecer similar a otros, reside en la capa superficial. La diferencia se debe única y exclusivamente al color de la piel.
En la dermis, entre las células de grasa, hay muchos depósitos y conductos, como resortes en espiral. Al igual que sacacorchos, estos pequeños conductos cruzan la dermis y la epidermis. El extremo más pequeño del conducto llega a la superficie en forma de un poro llamado ranura. Los tubos se llaman conductos sudoríparos, el depósito o reservorio se llama glándula sudorípara.
En muchos lugares, los agricultores cavan canales en sus campos de granos y trigo para recoger las aguas residuales que se eliminarán. Probablemente tu casa esté provista de tuberías con el mismo propósito. Al igual que ello, los tubos de la piel se utilizan para eliminar el desperdicio. En la palma de la mano hay más de 2.500 poros por centímetro cuadrado de piel. Hay más de 2.500.000 poros en toda la piel. Trata de imaginar cuántas cosas podrías ver si cada uno de esos 2.500.000 poros fuera un ojo.
Si se conectaran los 2.500.000 conductos sudoríparos en uno solo, se formaría un conducto de más de doce kilómetros de longitud. Para cada depósito pequeño, en el tejido adiposo, hay muchos vasos sanguíneos capilares. El reservorio recoge el agua y los materiales de desecho que son separados de la sangre, empujándolos a través de los pequeños capilares hasta la superficie. Este líquido es lo que conocemos como transpiración o sudor. Todos los días, en una persona joven o adulta, estos pequeños tubos transportan de uno a tres litros de agua y material de desecho, depositándolos en la superficie del cuerpo. El sudor se evapora y de esta manera refrescan la piel.
Si la piel no se mantiene limpia, los poros se llenan de suciedad, el sudor no puede salir y luego se transporta a la sangre. Pero en este punto, el sudor se ha convertido en un veneno y, si vuelve a ingresar en el torrente sanguíneo, inmediatamente causará alguna enfermedad. Ésta es otra buena razón para bañarse a diario: limpiar el sudor, mantener los poros abiertos y permitir que escape el veneno.
En cierta ocasión, unas personas se estaban preparando para una gran celebración, querían que un niño pareciera como un ángel, para lo cual, le cubrieron todo el cuerpo con una fina lámina de oro y lo pusieron en un pedestal. Por supuesto que su intención no era hacerle daño, pero al cubrirle todo su cuerpo impidieron que los poros de la piel expulsaran los desperdicios y el pequeño murió al día siguiente.
Cuando a uno le da fiebre los poros se cierran. Por eso es que las mamás dan un sudorífico cuando a sus hijos les da un fuerte resfriado. Ella desea facilitar el trabajo de la naturaleza abriendo los poros y expulsando los venenos.
Durante el invierno a ti te gusta ver como el termómetro baja hasta cero y en verano te gusta verlo subir. Y hasta es posible que hayas pensado en “lo maravilloso que es un termómetro”. Tu piel sin embargo, registra los cambios de temperatura con mucha mayor rapidez y exactitud que el termómetro mejor calibrado. La piel detecta los más ligeros cambios en la atmósfera y abre o cierra los poros según sea necesario. En el verano te ayuda a mantenerte fresco y te protege del calor, y en invierno te mantiene caliente y te protege del frío.

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La Historia de Un Templo Viviente 
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La células del tacto y los hilos de la vida - Capítulo 5 - vídeo en facebook -

CAPÍTULO 5 
LAS CÉLULAS DEL TACTO Y LOS HILOS DE LA VIDA 

Cuando los niños juegan a perseguirse el uno al otro, deben ponerse en contacto y tocar al oponente y luego intentar escaparse ¿Cómo es posible que alguien pueda reconocer que ha sido tocado? ¿Será la ropa que genera energía para que pueda sentirse ese contacto? ¿O es la piel o las paredes del Templo viviente el que percibe el contacto? Es decir, ¿crees que tu piel puede sentir el contacto? O cuando te lastimas y sientes dolor ¿es tu piel la que siente el dolor? 
Además, si se pone la mano sobre un pedazo de hielo, se comprobará que está frío. Si se toca un objeto sin percibirlo con la vista, se puede decir si es áspero o liso, redondo o cuadrado. ¿Es tu piel la que siente todo eso? ¡No! Tú controlas todo internamente, tal como un telegra-fista que supervisa un sistema interno de cables desde su oficina. Pero veamos cómo es que esto puede ocurrir. 
En los pequeños montículos de la piel, en las papilas, hay algunos organismos diminutos llamados células táctiles. Un cable delgado llamado nervio comienza desde un extremo de cada célula del tacto, que lo conecta al cerebro, al igual que el hilo del telégrafo permite al telegrafista de una pequeña estación conectarse a la estación más importante de toda la ciudad. 
Vuestro cerebro es la estación más importante y cada pequeña célula de contacto, está en estrecha relación con este maravilloso órgano. Algunas células de contacto dejan sentir el frío, otras el calor y aún otras el dolor. Otras en cambio tienen la tarea de advertir cada vez que algo entra en contacto con la piel. 
Durante miles de años la humanidad no había podido utilizar el telégrafo porque aún no se había inventado. Realmente pasó mucho tiempo antes de que un país pudiera recibir mensajes desde un lugar distante. Había tribus en la tierra que vivían tan lejos de nosotros que cuando supimos de su existencia, ya se habían extinguido hacía muchos años. 
Fue Dios, no el hombre, quien colocó un sistema telegráfico en nuestros cuerpos y no tuvo que esperar miles de años para obtener esa idea y poder concretarla. Desde el principio El concibe que en el cuerpo de cada hombre, mujer o niño, hay un sistema de comunicación perfecto y completo que conecta el cerebro con todas las partes del cuerpo, con cada músculo, hueso o célula, partiendo desde la cabeza hacia los pies. 
Sin este sistema de comunicación, el Templo viviente sería destruido en forma inmediata. Si se tiene una mano cerca de una estufa y no se recibe aviso, ese calor se puede hacer peligroso llegando a quemar seriamente la mano sin darse cuenta de ello. Pero el Arquitecto Celeste también pensó en esto y cuando el calor se vuelve insoportable, el hilo viviente dentro de cada célula del tacto transmite al cerebro el mensaje acerca del peligro inminente. Este mensaje llega con la velocidad del rayo al cerebro inmediatamente llevando la orden de quitar la mano. 
A veces alguien usa sustancias nocivas lo que ocasiona que el sistema telegráfico no funcione como debiera, lo que impide que ayude en momentos de gran necesidad, Pero esto será parte de otra historia. 
Las células del tacto son más numerosas en los labios, en las yemas de los dedos, en la punta de la lengua, en las mejillas, en los párpados y en las palmas de las manos. Esto encuentra su explicación en el hecho de que estas son las áreas del cuerpo con las cuales se va a tocar el mundo que nos rodea en forma muy frecuente. Sin embargo, hay guardias en todo momento que analizan nuestro Templo, que están siempre alertas para el caso de que alguna parte del cuerpo necesite ayuda en la piel. 
En las personas ciegas el sentido del tacto está muy desarrollado. Si un hombre es ciego, los pequeños organismos del tacto deben reemplazar la falta de la vista. Una vez pude ver a un muchacho ciego que lanzaba una pelota al aire y escuchando el ruido que hacía, podía atraparla antes de que cayera a tierra. Tanto el tacto como el oído lo ayudaban ya que no podía ver. También las células del tacto que están presentes en la boca y a lo largo del esófago son muy útiles, ya que nos impiden ingerir alimentos demasiado calientes que podrían causar quemaduras muy peligrosas.

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La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.

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Cómo mantener bella la pared del templo vivo - Capítulo 6 - vídeo en facebook -


CAPÍTULO 6 
CÓMO MANTENER BELLA LA PARED DEL TEMPLO VIVO

Ahora intentemos enumerar cuántas tareas realiza la piel:
1- Cubre el cuerpo; 2- indica si el organismo está sano o no; 3- ayuda al cuerpo a mantenerse caliente cuando hace frío; 4- lo ayuda a mantenerse fresco cuando hace calor; 5- al transpirar elimina los venenos del organismo; 6- respira por los poros; 7- se alimenta a través de los poros; 8- gracias a ella sentimos sensaciones como frío, calor, dolor y percibimos la naturaleza de los diversos objetos con los que entramos en contacto.
Te darás cuenta, de paso, que las paredes del Templo viviente son mucho más interesantes e importantes que las magníficas paredes sin vida del Templo de Salomón o de cualquier otro edificio, por más raro y costoso que éste sea.
Si deseas tener una piel hermosa que pueda realizar las funciones para las que fue diseñada, es necesario que la mantengas limpia y en buenas condiciones. Con todos los venenos que emite y todos las escamas que pierde, puedes mantenerlo limpio sólo bañándote todos los días.
Si no usases ropa, no sería necesario lavarse todos los días, ya que la piel se limpiaría con el aire y del sol. Las manos y la cara no necesitan ser limpiadas tan a menudo como el resto del cuerpo, cubierto con ropa. Esta última evita que el sol y el aire entren en contacto con la epidermis y, de esta manera, se acumulan las sustancias tóxicas y las escamas, la piel se seca y se endurece, los poros se obstruyen hasta que sientes una sensación de suciedad en ti. De hecho, estás mucho más sucio de lo que crees.
Después de un tiempo, el cuerpo se ensucia incluso en el interior y, por lo tanto, es necesario transpirar mucho, lavar con energía y llevar una vida más regulada para volver a sentirse limpio. Ya sabes qué sensación de bienestar te invade después de bañarte y usar ropa limpia. Tomando un baño por día, y no sólo una o dos veces por semana, tu ropa se mantendrá limpia durante más tiempo y te sentirás mejor y más feliz.
Sin embargo, para mantener la piel siempre limpia y en buenas condiciones, no es suficiente lavarla. El lavado es tan importante como la comida basada en alimentos sanos y agua pura, así como es importante respirar al aire libre y hacer actividad física regularmente.
Es natural que las personas amen hacer cosas que los hacen sentir mejor. Si se hubiera seguido el plan del arquitecto a través de los años, los hombres siempre elegirían alimentos, bebidas, placeres, entretenimiento y actividades para mantener el Templo en buenas condiciones. De hecho, casi todos los niños tienen gustos naturales.
En lugar de comidas mixtas o procesadas, prefieren comidas simples. Nueve de cada diez niños prefieren naranjas en lugar de dulces; ir a la piscina en lugar de ir a la escuela de baile; jugando al aire libre en lugar de inclinarse sobre los libros en casa. Si deseas que las paredes del Templo, así como cualquier otra parte de él, sean fuertes, bellas y perfectas, debes adherirte al plan del Arquitecto.
Las maravillosas paredes del templo viviente tienen un delicado acabado que es el cabello. Si miras a una persona calva, verás que no cuenta con la belleza que el cabello le da a su apariencia. El cabello también representa una protección, especialmente para la cabeza, donde crece abundantemente. Si el cabello no se corta, se vuelven largo y puede asumir un aspecto de negligencia. Pero en el resto del cuerpo, donde se vuelven más delgados, los pelos son más cortos y delgados.
En una cabellera promedio, hay alrededor de 250.000 cabellos. Cada cabello tiene una raíz, un tallo y una punta. La raíz está ubicada en un pequeño depósito que se encuentra en la dermis y se llama folículo. La raíz del cabello se nutre por medio de un pequeño vaso sanguíneo ubicado en la base del folículo. Cada uno de ellos está rodeado por pequeñas fibras nerviosas.
Cada cabello está compuesto de múltiples células, como todas las demás partes del cuerpo. Las nuevas células nacen en la raíz del cabello, empujando las células más viejas a lo largo del tallo hacia el extremo, y de esta manera el cabello crece todos los días. La punta es la parte más antigua del cabello.
Si se observa un cabello a través del microscopio, se notará que las células externas están dispuestas como guijarros a lo largo de un camino o como la piel de una piña. Se superponen, desde la raíz del cabello hasta la punta. Ahora, si se mira a través del microscopio la aguja más pequeña que pueda encontrarse, se notará la diferencia entre el trabajo de Dios y el del hombre.
Un cabello lacio es cilíndrico y liso. Un cabello rizado es liso en muchos lugares y rizado en otros. El verdadero cabello rizado es un trabajo de la naturaleza. No puedes rizar tu cabello mojándolo y doblándolo. Cada pequeño cabello obedece a su propio Creador, poniéndose rizado o liso como le fue establecido.
Dentro del tallo hay un pequeño canal lleno de aire. El color del cabello depende de la sustancia colorante contenida en las células que rodean este canal. Cuando las células dejan de producir esta sustancia colorante, el cabello se vuelve blanco y en el tallo hay una mayor cantidad de aire.
Al lado de cada cabello, en la piel, hay una pequeña glándula que produce aceite. A menudo, por cada pelo hay dos glándulas. Estas glándulas extraen aceite de la sangre y lo vierten en los cabellos. El aceite forma una fina capa sobre la piel manteniéndola suave y fresca. Si este aceite falla debido a un jabón demasiado ácido, la piel puede generar escozor y volverse seca. Para mantener tu cabello en buenas condiciones, debes cepillarlo con frecuencia y frotar vigorosamente el cuero cabelludo con las puntas de los dedos mojados en agua fría.
Las uñas de las manos y los pies representan otro adorno de las paredes vivientes del cuerpo. Las uñas no son más que piel endurecida y engrosada. Protegen y completan las puntas de los dedos. Sin uñas no podrías hacer muchas cosas. La uña crece alrededor de cuatro centímetros cada 32 semanas. Si las uñas de un hombre de setenta años nunca hubieran sido cortadas, tendrían casi dos metros y medio de largo.
Cuando estás enfermo, las uñas crecen más lentamente y se rayan. En estos casos, la naturaleza no puede desperdiciar energía para decorar el Templo, sino que debe concentrar sus esfuerzos en las partes dañadas y en peligro. Por esta razón, una vez que la fiebre ha pasado, los vellos comienzan a crecer nuevamente. Durante la enfermedad, como no podían ser alimentados, las células ciliadas del cabello mueren de hambre y, por lo tanto, el cabello no crece.

del libro

La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.
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La ruta del sabor - Capítulo 7 - vídeo en facebook -



CAPÍTULO 7 
LA RUTA DEL SABOR

¿Alguna vez has sido testigo de la construcción de una torre de la iglesia? Ciertamente habrás notado que los albañiles realizan un entretejido grueso de andamios para acceder a las partes más altas durante las obras. Ocasionalmente expanden el andamio para que puedan escalar más y más. Finalizada la construcción de la torre, quitan el andamio y sólo entonces puede admirarse la belleza de la iglesia en su totalidad: el andamio lo estaba ocultando, dando al edificio sagrado una apariencia desordenada.
También habrás visto a los albañiles hacer un camino de tarimas sobre el cual transportar ladrillos, cal y otros materiales. El andamio, el camino provisional, los martillos y las vigas, son todos elementos necesarios para el trabajo de los albañiles.
Pero el Divino Constructor del Templo viviente no necesita ninguna de estas herramientas. En silencio, sin confusión, sin andamios, el Templo del cuerpo crece desde una sola célula hasta un ser humano. En lugar de madera, piedras y ladrillos, los materiales utilizados para el Templo viviente son alimentos, agua, aire y sol. La comida y el agua se incorporan en el organismo a través de la boca, en la primera parte del camino del sentido del gusto: la lengua. No es un viaje provisional, sino definitivo, concebido y realizado con una pericia divinamente superior a la del hombre.
Probablemente hayas notado que todo lo que te pones en la boca tiene sabor. Digamos que algunas cosas son insípidas porque no son ni dulces ni agrias, ni agradables ni desagradables. Sin embargo, cualquier cosa concebida por la naturaleza como alimento o lo que suponga que es un alimento, cuando entra en contacto con la lengua tiene su propio sabor particular. Lo que se ha creado como alimento para los humanos tiene un sabor estimulante, un buen olor y también es agradable de mirar. Lo que los hombres no pueden comer, pero se puede confundir con la comida, tiene un sabor, un olor y una apariencia que evitará que alguien lo trague. Esto es parte del plan del Arquitecto Divino para evitar el ingreso al organismo de sustancias que podrían impedir la construcción del Templo.
Por ello, si introduces algo con un sabor amargo o desagradable en tu boca, mejor expulsarlo de inmediato. A veces no puedes ingerir algunos alimentos porque no se ven bien. En estos casos, dices que esos alimentos no son apetitosos. A veces, sólo por el olor, se hace imposible ingerir un alimento determinado. Todos los alimentos naturales se caracterizan por la aprobación total de tres sentidos importantes: el sentido del gusto, el sentido del olfato, y el sentido de la vista.
Imaginemos que analizamos la ruta del sentido del gusto para comprender cómo el Gran Constructor lo concibió de forma tal, que impidiera que algo ingresara en el estómago sin haber sido previamente degustado. Primero consigue un espejo y, sosteniéndolo frente a tu boca, mira tu lengua. ¿Ves esas pequeñas protuberancias rojas esparcidas sobre ella? Algunas de ellas son pequeñas, otras más grandes y, detrás de ellas, hay otras ocho o diez muy distintas, dispuestas en forma de cuña: gracias a estas protuberancias puedes saborear tus alimentos. Emergen de la superficie de la lengua y tienen una forma circular. Alrededor de cada protuberancia hay pequeños cuerpos que forman un círculo perfecto.
Viendo por el microscopio estos pequeños cuerpos, aparecen como brotes de hojas o como una cebolla cortada en el centro. Se le llaman papilas gustativas, porque es en ellas donde se ubica la facultad del gusto. Sea cual fuera el alimento o la bebida que se introduzca en la boca, primero entra en contacto con las papilas gustativas que indican si es dulce, agrio, amargo, agradable o desagradable.
Las papilas gustativas que reconocen los sabores dulces se hallan en la punta de la lengua, las correspondientes a los sabores ácidos se sitúan en los lados, mientras que los sabores amargos se disfrutan mejor a través de la parte posterior de la lengua. Muchos sabores que gustamos, están completamente identificados por el sentido del olfato.
Dije que la ruta del sentido del gusto o del sabor, comienza a partir de la lengua con el paladar, pero como ya he dicho anteriormente en lo que se refiere a la piel, no es la piel en sí misma la que percibe sensaciones, sino que es uno mismo en su cerebro. De la misma manera, no son tus papilas gustativas las que saborean, sino que siempre la sensación está en tu cerebro. Es otro cable de la gran línea telegráfica, el sistema nervioso, que va del cerebro a la lengua y se conecta con las papilas gustativas para alertar inmediatamente cuando algo entra en la boca y así le permite al cerebro decidir si se puede tragar o no.
Una comida sin gusto o sabor no es demasiado buena para el cuerpo. Por ejemplo, si los constructores se relajan, la construcción del edificio no avanza demasiado rápido. El resultado del trabajo depende de la firmeza y eficiencia con la que se ponga en funcionamiento el estómago y otras fuerzas digestivas, y esto sucederá con mayor efectividad y rapidez dependiendo de lo que las papilas gustativas le comuniquen.
Si las personas nunca hubieran maltratado sus papilas gustativas, ellas siempre serían muy confiables. Pero desafortunadamente, durante mucho tiempo las papilas suelen ya estar muy contaminadas. Es posible hacer de un perro pequeño un animal terrible simplemente por maltratarlo. Asimismo, las personas han maltratado sus papilas gustativas sometiéndolas en forma sistemática a sabores fuertes como mostaza, pimienta, especias y vinagre, y hasta tal punto, que ahora ya no pueden identificar los sabores de la comida con los que entran en contacto. Algunas papilas gustativas han recibido ese maltrato tan a menudo por estos sabores fuertes que ya han perdido el poder de retener los sabores delicados de los alimentos naturales.
Si usas un cuchillo común para cortar vigas o triturar piedras, la hoja pierde inmediatamente su filo. De una manera similar, se puede cancelar la capacidad del gusto habituándolo a la cerveza, tabaco u otras cosas como el whisky, el té y el café y otras sustancias alcaloides que no deben ser consideradas entre los alimentos, pues van dañando las papilas gustativas y los respectivos mensajes al cerebro, hasta que finalmente, serán tan inútiles como un cuchillo que ya no corta.
Otro tema es considerar que no hay papilas gustativas en ninguna otra parte del cuerpo, como las hay en la boca, incluso ni en el conducto que conecta la boca con el estómago ni tampoco en el estómago. Entonces: ¿no te parece tal vez algo tonto ingerir alimentos que pasan por las papilas gustativas por muy escaso tiempo, para luego llegar a los órganos que, al no poder degustarlos, pueden quedar gravemente dañados? ¡Sin duda: muy tonto! Y si además, consideras tu cuerpo como un templo dedicado al Creador Divino, eso significa inclusive que cometes un grave error. Hay jóvenes y ancianos que comúnmente ingieren los alimentos que les gustan lo más rápido posible para poder comerlos en abundancia.
Ese comportamiento no sólo puede ser considerado codicioso, egoísta y hasta grosero, sino también como antes mencioné: muy tonto. Y aún muchísimo más que tonto, codicioso y egoísta. Porque al comer muy rápido incluso no puedes llegar a disfrutar intensamente lo que comes! Si en realidad deseas disfrutar del verdadero placer de la comida, es fundamental que mantengas cada bocado en la boca el tiempo suficiente para poder saborearlo plenamente.
Al organizar todas las papilas gustativas en la boca, la Naturaleza quería darte la oportunidad de probar y degustar el alimento por todo el tiempo que permanezca en esa cavidad y, siempre según la naturaleza, la comida permanece en el boca el tiempo que se tarda en masticarla por completo y mezclarla con el fluido llamado saliva, para que pueda digerirse adecuadamente. Para realizar este proyecto de la Naturaleza es necesario masticar cada bocado cuidadosamente.
Sólo cuando el sabor casi ha desaparecido, el bocado está listo para ser ingerido. Comer demasiado rápido y tragar alimentos que no han sido bien masticados con sus dientes, pierde un gran placer y significa cometer con el cuerpo un error indescriptible.
¿Alguna vez has pensado en cuántos sabores naturales, simples y deliciosos existen? Puedes distinguir cualquier fruto que conozcas sólo por su sabor, sin verlo ni olerlo. Manzanas, naranjas, peras, ciruelas, fresas, frambuesas, plátanos, moras y muchas otras frutas tienen un sabor diferente. Lo mismo se aplica para nueces, cereales y vegetales. Es mucho mejor preservar estos sabores sencillos y delicados que destruirlos u ocultarlos mediante sabores muy fuertes o artificiales. Si pones especias en la comida o demasiados condimentos, no solo alterarás el sabor natural, sino que también inhibirás finalmente las facultades de tus papilas gustativas.

del libro
La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.

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La ruta del olfato - Capítulo 8 - vídeo en facebook -

CAPÍTULO 8 
LA RUTA DEL OLFATO 

La nariz representa la parte olfativa del cuerpo físico. En realidad, es más que un departamento y una maravillosa casa pequeña de tres pisos, compuesta de muchas extrañas y tortuosas escaleras. Dos puertas, las fosas nasales, introducen el aire, junto con los olores, en la sala de espera o vestíbulo. La mayor parte del aire pasa de la sala de espera al primer piso, una parte sube al segundo piso ingresando a las distintas habitaciones, pero todos los olores presionan para acceder a las distintas salas en el tercer piso. En las paredes de estas habitaciones hay miles de finos pelos similares a protuberancias que están listas para ser tocadas. 
Estas protuberancias son como algunos botones de electricidad que están en una casa u hotel. En un hotel, cuando tienes sed, presionas una llave de la habitación y luego de algunos minutos, un camarero trae una jarra de agua. El toque más delicado de un olor en uno de estos pelos o cuerpos odorantes en la nariz, hace sonar una campana en el cerebro, avisando que una rosa está esperando que se huela su perfume, o que estás respirando aire desagradable y malsano. Y así como en el hotel, llamas una sola vez para pedir agua potable y dos veces para pedir agua caliente, así también los pequeños cuerpos odoríferos, llamados células olfativas, envían diferentes mensajes al cerebro, según los olores que perciben. 
La próxima vez que te encuentres afuera de la casa, intenta contar cuantas cosas puedes oler. Entonces piensa en los aromas de las cosas que te gustan. Lo que hace que la primavera sea tan hermosa para todos, es debido a la maravillosa delicadeza de tales aromas. La hierba que crece, las hojas de los árboles e incluso la tierra tienen un perfume agradable. ¡Cómo te refresca ir a un campo sembrado de tréboles o un huerto en flor y respirar, respirar, respirar! 
Cada fragancia está plena de salud y te hace respirar muy profundamente, permitiendo que la vida entre en la sangre y vigorice el cerebro. Los malos olores tienen el efecto opuesto; advierten la presencia del peligro en el aire y evitan respirarlo para que no te envenene. Pasando cerca de una fábrica u otro lugar donde haya mal olor, te debes tapar la nariz para no percibirlo: así evitas siempre el respirar el aire impuro. 
No puedes percibir un olor durante demasiado tiempo. Si no le prestas atención al aviso de un mal olor de inmediato, la alarma ya no será dada. Si sumerges tu nariz en un bouquet fragante o la acercas a una botella de perfume, ya no podrás percibir ningún otro olor; si continúas aspirando mucho la fragancia de una flor dulce, tu deseo destruye el placer. 
Un olor no puede ser percibido por más de tres minutos, porque el poder de las células olfativas es muy limitado; intentarás que funcionen mucho, pero su poder para actuar es demasiado temporal. Si les permites descansar, comenzarán a trabajar de nuevo y así podrás volver a percibir los aromas o un eventual hedor. 
En esto las células olfativas son iguales a las papilas gustativas. Después que una persona ha comido por un cierto período de tiempo, el alimento no tiene el mismo sabor que tenía al principio. Las papilas gustativas, así como las células olfativas, necesitan descansar, el primer bocado tiene un sabor más intenso, de la misma manera la primera inhalación tiene un olor más fuerte. 
Las papilas gustativas se encuentran en la boca actuando como centinelas y al comienzo del paso de la comida, verificando que nada dañino entre en el cuerpo, de la misma manera que las células olfativas hacen la guardia al inicio del proceso de la respiración, por lo que están muy atentas acerca de la calidad del aire que respiramos. 
El aire a menudo transporta enemigos mucho más peligrosos que los malos olores. Detrás de las puertas de la nariz, en las fosas nasales, hay muchos pequeños pelos duros (cilios) que han sido diseñados para mantener alejados a estos enemigos. Deben mantener siempre alejados a las moscas y a los insectos, así como al polvo. Cuando el polvo, la suciedad o los insectos pasan esta barrera, son capturados por las paredes húmedas de la nariz. 
En muchos lugares, sobre todo en las grandes ciudades, el aire está lleno de polvo, lo que da como resultado que pueda evadir a los centinelas, por lo que pasa directamente a la garganta y pulmones y a menudo ello es causa de enfermedades. 
Si el aire está muy caliente o muy frío, la nariz se cierra parcialmente por la obra de pequeños músculos, cuyo trabajo es mantenerse alertas para no dejar entrar aire frío o caliente, en mayor medida de lo que sea higiénico para respirar. Como estos pequeños músculos mantienen la puerta cerrada, nuestra nariz se ve pequeña y apretada. Sobre todo esto es posible en una mañana de invierno. No es la escarcha la que cierra la nariz, sino los músculos pequeños en la punta de ella, que es lo que mantiene la puerta cerrada para repeler el aire frío. 
La cantidad limitada de aire que estos músculos permiten ingresar, penetra en los diversos compartimientos del aparato olfativo, por lo tanto, se calienta gradualmente por contacto con las paredes calientes de la nariz hasta que esté lista para llegar a los pulmones. 
Tanto el olor como el sabor son buenos amigos y trabajan juntos, pero el olor ayuda al sabor más de lo que el gusto ayuda al olor. 
Puede suceder que al despertar por la mañana, descubras que tienes un resfriado, por lo que al intentar respirar por la nariz, no puedes hacerlo ni tampoco puedes oler nada. Te sientas a desayunar pero no puedes oler, no te gusta la comida, esquivas el plato y te rindes al tratar de alimentarte. El olor y el sabor han estado trabajando para obtener exactamente ese resultado: el resfriado se cura más rápido mediante una alimentación ligera y, para lograr esto, el olor y el sabor hicieron el desayuno desagradable y poco apetitoso. Cada parte del organismo ayuda en forma constante a todo el Templo viviente para que crezca saludable, fuerte y bello. 
Cuando era pequeño, vivía en el campo y a menudo tenía que ir a la ciudad regresando a veces muy tarde. En verano, cuando las uvas comenzaban a madurar, había en el aire tal olor proveniente del viñedo que era capaz de decir donde estaba ubicado.
En estos años he conocido a personas cuya vida está plena de salud, felicidad y gentileza, por lo que quienes se acercan a ellas, pueden percibir la dulce influencia restauradora que de ellos emana. 
El Arquitecto Divino que ha creado viñedos y huertos fragantes, así como los Templos vivientes de los cuerpos que habitamos, ha previsto que cada ser viviente, ya sea una flor, un fruto o un ser humano, deban emitir un olor o aroma particular. 
Si colaboramos con Él en la construcción de nuestros cuerpos y de nuestras vidas, así como Él lo ha previsto, entonces los frutos del trabajo realizado, tendrán el perfume del amor y de la felicidad.

del libro

La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.
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