jueves, 15 de septiembre de 2016

Neptuno: la octava de Mercurio

PREGUNTA Nº  118:  NEPTUNO: LA OCTAVA DE MERCURIO
¿Por qué llama usted a Neptuno la octava superior de Mercurio?

Respuesta: Mercurio está usualmente asociado con la razón y la inteligencia; a él se le atribuye dominio sobre el sistema nervioso, el cual es el medio de transmisión entre el Espíritu encarnado y el mundo exterior. Así como Neptuno representa a las inteligencias súper humanas que viven y se mueven en los reinos espirituales del universo, pero que trabajan con y sobre nosotros, así Mercurio indica la inteligencia humana enfocada sobre el mundo físico terrestre, en el cual vivimos desde el nacimiento hasta la muerte. Por lo tanto puede decirse que Neptuno es la octava de Mercurio, pero hay en ello un sentido más profundo.
El estudio de un libro de anatomía o de fisiología nos informará que ciertas fisuras longitudinales de la médula espinal dividen a ésta en tres partes y rodean a un tubo hueco.
Cada una de estas columnas está regida por una de las Jerarquías que están en mas estrecho contacto con nosotros, a saber, la lunar, la marcial o la mercurial, predominando de acuerdo con la posición del individuo en la evolución. En el canal espinal los rayos de Neptuno encienden el fuego Espíritu-espinal mediante el cual el Espíritu humano puede atravesar el velo de la carne y ponerse en contacto con los mundos que están más allá. Esta visión es coloreada según la columna de la médula más activante excitada.
En los días de la infancia de la humanidad la fuerza creadora que ahora se expande hacia afuera para construir buques, casas, ferrocarriles, teléfonos, etc., era usada internamente para construir los órganos de nuestro cuerpo, y así como el mundo físico que la rodea es fotografiado por la placa de una cámara fotográfica, así también el mundo espiritual se refleja en el canal espinal. Allí el hombre contempló por primera vez al Dios lunar Jehová, cuyos Ángeles eran entonces sus tutores. Más tarde, los Ángeles que habían caído atrás del nivel evolucionario de sus compañeros, y cuyos requerimientos evolucionarios eran por lo tanto diferentes, forzaron la entrada a la médula espinal del hombre. La visión espiritual interna de la humanidad desapareció cuando fueron abiertos sus ojos, y conocieron que estaban desnudos".
El hombre perdió entonces el contacto con el Yo Superior, veía únicamente a la persona; y la dócil criatura de Jehová, pronto se transformó en un salvaje y en un bruto bajo el impulso de los Espíritus de Lucifer, la Jerarquía de Marte. Sin embargo, gracias a sus sugestiones el hombre había también aprendido a conquistar los obstáculos materiales, a construir externamente y convertirse en un arquitecto del mundo. Para contrarrestar el egoísmo no mitigado, alimentado por los Ángeles marcianos, y para humanizarnos, a nuestros Hermanos Mayores, de Mercurio, humanos como nosotros, cuyo alto estado de evolución requería la más alta vibración generada en cercana proximidad al Sol y prevaleciente allí, les fue pedido que invistiesen también la médula espinal de la humanidad. Mediante sus trabajos la civilización ha tomado una forma diferente. La humanidad está de nuevo comenzando a mirar hacia su interior, y cuando los rayos Mercuriales se encuentran con el rayo de Neptuno en el canal espinal, el hombre halla de nuevo a su Yo Superior el Cristo ha nacido dentro de sí.
Así es que existe una conexión entre la Luna, Mercurio y Neptuno. Aquellos que se ponen en contacto con Neptuno a través de la Luna pueden convertirse en médium irresponsables, en víctimas de la obsesión, etc., pero cuando Mercurio es la puerta, la razón y la comprensión guían al Espíritu aspirante. Un Mercurio afligido puede algunas veces tentar a los buscadores a entrar por la puerta falsa, y puede resultar una perturbación mental. Si es consciente del peligro, sin embargo, el cuidado y la persistencia continuos suelen abrir la puerta del templo, porque las fuerzas buenas están ahora en el ascendente y se hacen más fuertes conforme pasa el tiempo.

del libro "Filosofía Rosacruz en Preguntas y Respuestas" 
Tomo Segundo, de Max Heindel


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