sábado, 6 de agosto de 2016

La Luna en los doce signos



LA LUNA EN LOS DOCE SIGNOS
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La Luna en Aries da un tipo de mente muy independiente y el nativo anhela el pavimentar el camino de su vida, tanto bueno como equivocado, por sí solo y es extremadamente propenso a resentirse de cualquier interferencia que tomen con él los demás. La persona es ambiciosa y agresiva pero falta de previsión, de modo que está expuesta a encontrarse con numerosos contratiempos. Sin embargo, esta posición da un coraje y una intrepidez grande y tales personas, por lo tanto, son vencidas difícilmente. Cuando han fracasado en una dirección inmediatamente buscan otra aventura y finalmente su persistencia extraordinaria las lleva a puestos sobresalientes, a menos que la Luna está afligida; en este caso los nativos son propensos a elegir una ocupación después de otra sin tener tiempo de convencerse honradamente de su equivocación y buscar de labrar su porvenir en alguna de ellas.


La Luna en Tauro. Este signo es el de la exaltación de la Luna y su efecto es, por lo tanto, muy poderoso para el bien si la Luna está libre de aflicciones y bien aspectada. Entonces la naturaleza fija de Tauro enfrenta algo la versatilidad de la Luna, que también se combina con el rayo de Venus, de aquí que haga a la gente muy gentil, muy confiada en sí misma y determinada. Da también perseverancia, previsión y bondad, por lo tanto las personas atraen hacia sí todas las buenas cosas de la vida: salud y riquezas, amigos y familia, propiedades

rústicas y urbanas, con la capacidad de disfrutar de todas estas cosas, porque tales posiciones hacen al nativo amigo del placer, sociable y hospitalario; así como amante del arte y de la música y de todas las demás cosas que proporcionan los disfrutes de la vida.

La Luna en Géminis da una inteligencia muy amplia y atracción por la literatura y la ciencia, dando a la persona muchos recursos para salir airosa de todas las contingencias, con una mente amplia, liberal y alerta para asimilar las ideas progresivas, las cuales son tomadas por el nativo con avidez. De aquí que tales personas se vean muy atraídas por las ocupaciones literarias y especialmente en el campo de la prensa, en el cual pueden volar de un asunto a otro, como es requerido por su mente extremadamente inquieta. Esta posición da también una desordenada atracción por los viajes y un deseo grande para las ocupaciones en las que se visitan muchas personas, por lo cual estas posiciones favorecen las ocupaciones de viajantes de comercio, agentes electorales y semejantes.


La Luna en Cáncer da una disposición que es bondadosa, sociable y simpática, pero indolente y con aversión a los esfuerzos, tanto físicos como mentales o morales. Estas personas gustan nadar a favor de la corriente y únicamente manifiestan alguna actividad bajo el latigazo de la necesidad. A menudo son muy sensitivas a las condiciones psíquicas, especialmente si la Luna está aspectada por Neptuno o Urano, determinando la naturaleza del aspecto si la influencia es favorable o desfavorable. Esta posición da también gusto por el

hogar y por las comodidades que en él se obtienen. También promueve la digestión y, por consiguiente, la salud si la Luna está bien aspectada. Si está afligida tiene una propensión a causar trastornos digestivos.

La Luna en Leo tiene una influencia iluminadora sobre la mente. Da una disposición fuerte, confiada en sí propia y agresiva con buena capacidad para organizar; por lo tanto, las personas con la Luna en esta posición usualmente alcanzan sobresalir y dirigir en el círculo en que se desenvuelven. Son honradas en los negocios financieros y sociales, claras y magnánimas en sus relaciones con los otros y muy populares con las demás personas.


La Luna en Virgo aumenta las cualidades mentales si está bien aspectada, dando una gran retentiva a la mente, un amor por el estudio de materias científicas u ocultas y una ambición grande para sobresalir. La química es la ciencia favorita de estas personas entre las demás y generalmente sobresalen como dietéticas.

Son más bien reservados y de maneras tranquilas y pacíficas, disgustándoles las fanfarronerías y la ostentación. A menos de que se dediquen a dietéticos tienen más éxito como sirvientes o empleados de otros que en los negocios de ellos mismos.

La Luna en Libra es una posición afortunada para adquirir amigos y una popularidad pública, porque hace a la persona bondadosa, simpática y agradable, optimista y amiga de los placeres sociales. Esta posición da también gran fuerza razonadora y la capacidad de formar un juicio exacto. Son amigos del arte, de la música y alguna vez tienen una capacidad considerable como ejecutantes si están asistidos por otros aspectos.


La Luna en Escorpio da una disposición animada, independiente y enérgica. La persona con esta configuración no tolerará las intromisiones de los otros en sus planes o verse sometida a la imposición de las ideas de los demás.

Estas personas son a menudo abruptas en sus maneras y ásperas al hablar, de temperamento impulsivo y no se dejan dominar por las amenazas, sino que son muy sensibles y están singularmente influidos por la bondad. Tienen una voluntad fuerte y obstinada, con la determinación constantes de llegar al fin en todas las cosas que emprenden. Esta posición da también una atracción considerable hacia las ciencias ocultas, pero si está afligida la Luna puede conducir a un exceso en la satisfacción de los sentidos, disgustos con mujeres y dificultades en los partos.

La Luna en Sagitario da una personalidad activa y alerta y anhelos de caminar o bien otro medio de ejercicio físico, una disposición errabunda y amiga de viajar por países desconocidos, amante de los animales, especialmente caballos y perros, con la inclinación al estudio de las religiones, leyes, filosofía o la ciencia del ocultismo. Estas personas son muy optimistas, bienhumoradas, joviales y compañeros ideales, a menos que la Luna esté afligida, pues entonces esta posición en Sagitario conduce a la indolencia y a ser indulgente consigo

mismo.

La Luna en Capricornio, si está bien aspectada, proporciona gran ayuda de las demás personas que están más elevadas en la escala social que el nativo, de modo que cualquier éxito que tengan puede que venga por medio de los demás, porque la persona es muy tímida para abrirse paso por si misma, además de tener una mente dada a la melancolía que la hace excesivamente sensitiva a los desaires, ya sean reales o imaginados. Si la Luna está afligida da una, propensión a las calumnias tanto si son merecidas como si no. Esta posición produce un efecto perjudicial sobre la digestión. Las personas con la Luna en esta posición a menudo tienen un insano miedo a verse en la miseria y, por lo tanto, se hacen avariciosas negándose a sí mismas todas las comodidades que les brinda el dinero en el presente por la razón de que siempre están temiendo que llegue un día ruinoso. Estas personas, por supuesto, tienen muy poco sentimiento por sí mismas y ninguno por las demás.


La Luna en Acuario, si está bien aspectada, da a la persona una imaginación vivida y la fuerza de representarse imágenes ante su mente de tal manera que parecen casi cosas tangibles. Además, estas personas no dependen de la facultad de la razón, pues su intuición está también excesivamente bien desarrollada. Son sociables, bondadosas y corteses con el resultado de que atraen muchos amigos y son muy populares en su ambiente y también pueden verse ayudados por sus amigos en concordancia con el aspecto de la Luna. Por otra parte si la Luna está afligida estas posiciones señalan una persona de la mente más excéntrica.


La Luna en Piscis da una mente receptiva y una imaginación fértil, con disposición hacia la indolencia y hacia la propia compasión; al mismo tiempo son vacilantes, y produce el desfallecimiento del corazón. Hace al nativo más amigo de los sueños que de la actividad, y, por lo tanto, el dolor, las molestias y las cosas dejadas por hacer marcan el paso de su vida. Esta posición conduce nada infrecuentemente a la mediumnidad, especialmente si Neptuno está en aspecto adverso, pues estas personas son sensitivas especialmente con todo aquello que estimule sus emociones. Son también muy fluidos y verbosos en sus expresiones.

Si hay un buen aspecto de Venus y Mercurio capacitará a la persona para darse a la música y si así lo hace tocará con inspiración y sentimiento extraordinarios.
Si la Luna está afligida en Piscis los asuntos del amor pueden dar a la persona serios disgustos.
Si Piscis está en la casa duodécima y la Luna allí al nacimiento, dará la propensión a los padres hacia la bebida, por lo cual abandonan a sus hijos, quienes entonces pueden verse en la precisión de ser recluidos en instituciones de caridad hasta que alcanzan su mayoría de edad.

del libro "El Mensaje de las Estrellas" 
de Augusta Foss de Heindel y Max Heindel

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