sábado, 30 de junio de 2018

Los pequeños trabajadores involucrados en el movimiento - Capítulo 29 - vídeo en facebook -

CAPÍTULO 29
LOS PEQUEÑOS TRABAJADORES INVOLUCRADOS EN EL MOVIMIENTO

Sin duda, es para todos muy simple entender cuáles son las funciones de los pequeños trabajadores involucrados en el movimiento. De hecho, cada uno de nosotros sabe cómo, usando los músculos, podemos mover nuestras piernas y brazos. La contracción y la relajación de los músculos también actúan en el estómago, en los ojos, en el corazón y en muchos otros órganos. Considera las diversas actividades que los músculos pueden hacer: sólo gracias a ellos puedes realizar todos los movimientos del cuerpo, y es a través de su ayuda que podemos reír y gritar, respirar y vivir.
Los carpinteros que construyen una casa deben seguir una cierta secuencia. Si quisieras tratar de construir un cuerpo humano, probablemente deberías comenzar desde los huesos. Primero harías los huesos individualmente, luego los unirías para formar el esqueleto; entonces usarías los músculos para mantenerlos unidos. A continuación, agregarías una arteria, una vena, un órgano particular y continuarías de esta manera hasta que el cuerpo esté terminado. Los constructores divinos del Templo viviente se las arreglan para crear simultáneamente las partes que lo constituyen.
Los huesos, músculos, arterias y nervios del pequeño cuerpo de un niño ya tienen una forma perfecta, así como los de un adulto bien desarrollado. El niño crece como una nueva planta. Ayer era perfecto, hoy todavía lo es tal como lo será mañana. Si el plan de la naturaleza no se viera obstaculizado, él pasaría de la juventud a la madurez hasta llegar a la vejez, su cuerpo podrá cambiar la forma y tal vez pierda su fuerza, pero en todo momento siempre estará completo e intacto, si se lo relaciona con su edad.
Cuando nace un niño ya tiene más de seiscientos músculos y no tendrá ninguno más cuando sea adulto. Están organizados para hacer que el cuerpo parezca armonioso en sus características. Cuando un músculo pierde su capacidad de moverse, la parte afectada estará sujeta a la inmovilidad y la parálisis tomará el control. Cada músculo toma su nombre de acuerdo a su forma, o a su posición o según el trabajo que le corresponde. Los músculos de los animales componen la parte magra de la carne que se usa comúnmente como alimento. Lo primero que aparece en el examen de un músculo son las numerosas fibras pequeñas que están separadas y son distintas de las otras que se pueden observar usando dos agujas delgadas. El conjunto de los músculos se parece a la parte pulposa y no grasosa del cuerpo.
Los músculos muertos son rojos mientras que los vivos son casi transparentes y en algunos a veces la luz pasa a través de ellos. Una posible investigación con rayos X puede de hecho ser muy difícil. Hay dos tipos de pequeños trabajadores en el movimiento: aquéllos que mueven los músculos voluntarios (los de las manos, brazos, etc.) y los que mueven los músculos involuntarios (corazón, estómago, etc.)xiii. Estos pequeños trabajadores, si se les instruye por repetición de ciertas acciones, pueden aprender a moverse tan bien que causan muchas sorpresas. Quién haya sido testigo de la actuación de un músico, ciertamente habrá comprobado la habilidad de esta persona.
Un músculo involuntario observado a través del microscopio, está formado por fibras lisas, es decir, alargadas, cónicas y delgadas con una extremidad algo puntiaguda. Este músculo se contrae lentamente, en forma independiente de la voluntad del individuo. Los músculos voluntarios, por otro lado, consisten de fibras estriadas que están envueltas en una funda llamada sarcolema. Estas fibras tienen una estructura transversal como si estuvieran hechas con diferentes planos superpuestos que actúan en conformidad con la voluntad individual.
Cada músculo, en una de sus extremidades y a veces en ambas, está estrechamente conectado a una especie de cuerda blanca llamada tendón que está fijada a un hueso. El tendón más ancho del cuerpo es tan ancho como el talón y es llamado tendón de Aquiles, nombre que se refiere al héroe griego de Homero que ha sido transmitido en las hazañas épicas. Este tendón une los músculos de la pierna que se conectan al hueso del talón. Cuando estos músculos se contraen el talón se levanta.
El músculo más largo del cuerpo es el músculo sartorio ubicado en el muslo; es el músculo que usamos cuando decidimos cruzar las piernas. El músculo más pequeño se llama estapedio (o músculo del estribo) que mide unos cuatro milímetros de largo y está ubicado en el oído medio y actúa como un soporte para un hueso pequeño del sistema auditivo. Cuando este pequeño músculo está herido o lisiado, el acto de escuchar presenta dificultades. La manera en que los pequeños trabajadores trabajan en el movimiento nos recuerda la acción de las palancas. Cada músculo, para moverse, actúa como tal.
Los pequeños trabajadores del movimiento completan su tarea mediante la contracción y relajación. Cuando un músculo se contrae, se hincha y se acorta, endureciéndose. Cuanto más se contrae un músculo, mayor esfuerzo realiza. Un músculo largo soporta un esfuerzo prolongado, uno corto es más rápido pero resiste menos. El Creador le ha dado a los caballos, ciervos y muchos otros animales, músculos que se mueven más rápido que los humanos. Al hombre le dio la mente, de allí que él es capaz de inventar máquinas que pueden transportarlo a muy alta velocidad. En cada músculo hay millones de dichos pequeños trabajadores del movimiento que colaboran en perfecta armonía. Esto es posible porque la red nerviosa, que ordena el movimiento, se divide en muchas ramas para que cada uno de ellos reciba la información apropiada.
Si el cerebro acepta la orden de realizar un movimiento, esto se transmite a lo largo de los nervios y alcanza en un tiempo muy corto a todas las células afectadas. Cuando el capitán de una compañía de soldados les ordena que marchen, él supone que todos comienzan al mismo tiempo, pero en realidad, la simultaneidad no es nunca perfecta. Los pequeños trabajadores del movimiento, en cambio, comienzan y realizan juntos todo el trabajo requerido.
La mayoría de los movimientos corporales requieren la colaboración de muchos músculos. Cuando te quedas quieto, por ejemplo, algunos músculos sujetan la pierna perpendicular a la cadera, otros impiden que la rodilla se doble, otros apoyan el cuerpo erecto en los fémures y algunos muy poderosos sostienen la espalda. Si el cuerpo no tuviera los músculos, no podría sostenerse a sí mismo y todo el Templo viviente se colapsaría en el suelo. Son los músculos los que mantienen los huesos en su lugar, así como los tornillos mantienen juntas las partes mecánicas.
Los músculos también protegen el cuerpo envolviéndolo como si fuera una manta suave y cálida. Muchas partes del interior del Templo viviente están llenas de esta cubierta suave y fuerte. Los músculos se nutren generosamente de la sangre. Al igual que el nervio que comienza desde el cerebro está dividido en miles de ramas cada vez más delgadas, así se divide la arteria que comienza desde el corazón para llevar alimento a todos los pequeños trabajadores involucrados en diferentes movimientos. Además, varios músculos también son humedecidos por la linfa que recoge las toxinas y les trae el oxígeno tomado de la sangre. Cuando los músculos se contraen necesitan más oxígeno.
Ésta es la razón por la cual el Gran Arquitecto ha arreglado que el sistema de circulación sanguíneo se articule de tal manera dentro de los músculos, que cuando éstos son contraídos, obtengan entonces más sangre y, por lo tanto, más alimento. Al mismo tiempo, las venas musculares se presionan para que la sangre cargada de desechos se vea obligada a avanzar hacia el corazón. Las células musculares contienen un cierto suministro de alimentos que, durante la contracción del músculo, se convierten en energía y calor. Ochenta por ciento de todo el calor producido en el cuerpo es precisamente generado por los músculos.
Por dicha razón, cuando tienes fiebre es mejor relajarse para no agregar más calor al emitido por la actividad motora. Les recuerdo que los músculos voluntarios, que hacen todo lo que se les dice que hagan, están veteados y con fibras. Sin embargo, los músculos involuntarios que actúan sin tu conocimiento, tienen una constitución homogénea, lisa y sin vetas. Los trabajadores de los músculos involuntarios hacen lo que el Gran Constructor les dijo que hicieran, sólo obedecen sus leyes. Por eso ellos trabajan de una manera específica y perfecta.
Los pequeños trabajadores involucrados en músculos involuntarios están bajo el control directo del sistema nervioso simpático. Los músculos del corazón y del estómago son involuntarios, así como aquéllos encontrados en el canal digestivo y en todos los vasos sanguíneos y canales linfáticos. No están interesados en las condiciones de la persona, sin importarles si está dormida o despierta, activa o silenciosa. Ellos fielmente realizan las tareas que les encomienda el Arquitecto Divino. ¡Estas tareas son de hecho demasiado importantes y complejas para ser confiadas a la voluntad humana!
Los músculos involuntarios son más lentos que los voluntarios, pero su actividad no se detiene cuando descansas. Siempre responden al llamado de las diversas necesidades de tu cuerpo. Su respuesta se puede ver, por ejemplo, en ese fenómeno definido como piel de gallina, que a veces aparece en los brazos cuando están expuestos al frío: hay más de un millón de músculos involuntarios en la piel, que advierten acerca de las condiciones externas.
Cuando los trabajadores se encargan de proteger la piel (muro real exterior del Templo viviente), y son golpeados por el frío repentino, envían un mensaje cerebral para la oficina que distribuye el calor. El mensaje dice: "Hace frío, retire la sangre de las capas superiores de la piel, pues de lo contrario demasiado calor se disipará”. Al instante, como respuesta, cada uno de los músculos involuntarios de la piel acepta la orden. Ésta es la causa de la aparición de los pequeños gránulos que aparecen en la piel, que es el producto del fenómeno llamado piel de gallina. En estos casos, también se puede hacer notar que la piel adquiere un color azulado porque, cuando los músculos se contraen, toda la sangre, excepto la venosa, es enviada hacia adentro, lejos de las capas superficiales de la epidermis.
El diafragma es un músculo involuntario muy importante, aunque sin embargo, permite aguantar o bloquear voluntariamente la respiración por un período muy corto de tiempo, pero al final está obligado a dejar respirar. Los nervios que controlan el diafragma, de hecho, no te permiten contener la respiración por un período de tiempo demasiado largo porque sería peligroso.
Si quieres que los pequeños trabajadores de tus músculos sean fuertes, robustos y bien desarrollados, debes darles el ejercicio correcto. Un niño suele estar pateando, retorciéndose, gateando, moviendo sus manos y ejercitando sus pulmones al llorar. Un bebé robusto nunca está quieto excepto cuando duerme: esta actividad permite que sus músculos estén activos, para que crezcan y logren un desarrollo más rápido. Un músculo ejercitado se vuelve fuerte y sólido. Cuando estás enfermo o forzado a leer durante mucho tiempo, los músculos no se utilizan y pierden su fuerza. Si inmovilizaras un brazo, aunque sólo sea por unas semanas, se volvería tan débil que ya no podrías levantarlo.
El herrero que, todos los días, usa un martillo pesado, desarrolla los músculos de los brazos que se vuelven particularmente fuertes y poderosos. Incluso el granjero que trabaja con la pala, recolecta heno, levanta trigo y cereales, tiene músculos fuertes y desarrollados, así como los niños y niñas que corren y gritan o si trepan árboles y cortan madera. Los muchachos de la ciudad, que por lo general viajan en auto, trenes o en el metro, son pálidos y sin vida, tienen piernas delgadas y sus músculos son suaves y flexibles. Por lo cual, trabajar en casa, hacer mandados y jardinería, usar herramientas, remar y nadar, todos son ejercicios saludables para mantener a los trabajadores de los músculos en buenas condiciones.
Sin embargo, para tales pequeños trabajadores del músculo, nada es más agradable que nadar. De hecho, este deporte está particularmente indicado para los músculos de las piernas, de los brazos, espalda y cuello, los que a su vez mantienen el torso erguido corrigiendo la curvatura de los hombros. Para la salud de los músculos, es necesario que realicen los ejercicios adecuados sin hacer esfuerzos excesivos y asegurándose de que todos, o casi todos, puedan aprovechar los movimientos. Si practicas ejercicios diarios para un grupo particular de músculos, descuidando a los demás, los primeros crecerán fuertes, mientras que los segundos permanecerán débiles y la figura del cuerpo perderá su armonía, adquiriendo una figura desproporcionada. Un grupo de trabajadores se desgastará y el otro se volverá cada vez más débil.
Un señor inglés, Mr. Gladstone, observó que los caballos que estaban en camino hacia Londres, murieron mucho antes que los que viajaban por otros caminos. El primer camino era bastante plano, mientras que los otros caminos alternaban subidas y bajadas. El Sr. Gladstone concluyó que los caballos que viajaban a lo largo de la carretera plana se cansaron más rápido, porque sólo usaron algunos grupos musculares. Para tener músculos fuertes y sanos, también es necesario proporcionarles alimentos naturales y nutritivos. Los mejores alimentos para reconstruir las fibras musculares y que suministran su energía son el trigo y los cereales en general, las legumbres (frijoles, guisantes, etc.), los diversos tipos de frutos secos (nueces, avellanas, etc.), leche, fruta y verduras.
El azúcar que se encuentra en la fruta es un excelente tónico para los trabajadores de los músculos, mientras que el refinado es totalmente desaconsejable porque el procesamiento los ha privado de todas las sustancias naturales. Sin embargo, nunca debes sobrecargar a los trabajadores musculares con una dieta demasiado rica y abundante. Una dieta de este tipo, si no se quema con un movimiento apropiado, conduce a la grasa. Debes recordar que el exceso de grasa debilita los músculos. Si pesas cien kilogramos, cuando lo normal sería de setenta, el peso es soportado por los músculos del cuerpo. Los músculos de los pulmones y del corazón estarán más fatigados: ésta es la razón por la que tendrás dificultades para respirar y además un corazón más débil. Si comes apropiadamente, evitando los excesos, será posible eliminar la grasa, quemarla con un programa de ejercicios saludables que al mismo tiempo reforzará la musculatura.
Otro elemento esencial para la salud muscular es la luz solar que representa la mayor fuente de energía, que da fuerza y vigor a todas las criaturas vivientes. Todos los múltiples músculos que componen el Templo viviente necesitan calor y luz solar. Si siempre estás en casa, nunca tendrás músculos fuertes y activos. El indígena que pasa su tiempo al aire libre, bajo el sol, tiene la piel oscura y músculos firmes y robustos. Para saber si tus nervios y músculos están sanos y fuertes, considera cuánto tiempo puedes trabajar sin cansarte. Las personas sometidas a emergencias repentinas a menudo son capaces de hacer esfuerzos y realizar acciones musculares que son imposibles para quienes no suelen realizar ejercicios físicos. Un paciente que está en cama podría, por ejemplo, salir de pronto e ir de camino a casa debido a un incendio repentino. En estos casos, algunos hombres han sido vistos salvando a personas que pesaban el doble de su peso, siendo esto posible debido a la gran energía nerviosa que puede contener un músculo.

del libro
La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.
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viernes, 29 de junio de 2018

La estructura que sostiene el cuerpo viviente - Capítulo 30 - vídeo en facebook -

LA ESTRUCTURA QUE SOSTIENE EL CUERPO VIVIENTE

Al mirar el marco de una casa, podrás decir cuán grande será con sólo observar los cimientos. Sin embargo, al mirar a un niñito no puedes tener idea de lo grande que llegará a ser cuando crezca. Esto es debido a que los huesos del niño crecen, lo que no sucede con los cimientos de la casa. La estructura de madera o piedra no puede crecer, en cambio sí crece la formada por los huesos que están vivos y se desarrollan, como sucede con todas las otras partes del Templo vivo.
Le toma veinticinco años alcanzar sus propias dimensiones finales. La estructura que sostiene el cuerpo se llama esqueleto. Está formado por 243 huesos distintos. Estos huesos están vivos. De hecho, son la sede de muchos pequeños trabajadores que los renuevan continuamente, manteniéndolos sanos y robustos. Los huesos representan la parte más sólida del Templo viviente. La superficie externa de los huesos es aún más robusta que la interna.
Ver un esqueleto ciertamente no es agradable. De hecho, no fue hecho para ser visto y está cubierto de músculos, carne y piel, al igual que la estructura de carga de una casa se completa con ladrillos, yeso y pintura. Mientras que en una casa, construida para permanecer inmóvil, todas las piezas se mantienen juntas muy firmemente, en el esqueleto humano son muy pocos los huesos que están soldados entre sí. Casi todos están organizados de tal manera que les permite libertad y gracia de movimientos.
Éste es sólo otro de los maravillosos contrastes entre las construcciones humanas y las divinas. ¿Quién podría imaginar, viendo a un niño corriendo y cayendo, o mirando a un acróbata que rueda como una pelota, que dentro de su cuerpo hay 243 huesos rígidos y duros? Lo que observamos es posible porque el Gran Arquitecto, que concibió los huesos, también los vinculó de tal manera que pueden moverse sin ninguna fricción.
La parte del esqueleto que forma la cabeza se llama cráneo o caja craneal. El cráneo está formado por ocho huesos planos unidos formando una gran cámara o cavidad diseñada para acomodar el cerebro. La parte frontal del cráneo es también el asiento del Ser, la partícula divina que permite al hombre tomar conciencia de su propia existencia. En un recién nacido, los huesos del cráneo aún no están perfectamente formados y unidos: de hecho, podrías moverlos con una ligera presión de los dedos. Sin embargo, no es recomendable hacerlo porque, para el niño, podría ser muy peligroso.
En la parte superior de la cabeza de un bebé hay un punto muy suave que corresponde a un espacio vacío, creado para que los huesos puedan crecer libremente a fin de llenarlo con el tiempo. Después de unos meses esta cavidad se va cerrando y, ya con los huesos crecidos, desaparece. Llegados los siete u ocho años de edad, los huesos del cráneo estarán firmemente unidos.
En la caja craneal hay muchas aberturas necesarias para permitir el paso de los vasos sanguíneos y de los muchos nervios que llegan y salen del cerebro, del cerebelo y de los otros órganos que encuentran aquí su lugar. En la parte frontal del cráneo, los huesos tienen una forma irregular ya que deben constituir las características profundas de la cara que, para cada ser humano, se presentan únicas y peculiares. Piensa que el mimetismo humano es posible gracias a la gran cantidad de músculos que trabajan en estrecha relación entre ellos.
El cráneo descansa sobre la primera vértebra, que se llama atlas y permite el movimiento giratorio con las otras vértebras y lo que está relacionado con la inclinación hacia adelante o sobre las caderas. ¿Recuerdas los tres huesos pequeños que están dentro de las orejas, el martillo, el yunque y el estribo? Con ellos, el total de los huesos en la cabeza aumenta en seis. Incluso los dientes son huesos reales: el más duro de todo el cuerpo humano. En los huesos frontales del cráneo hay algunas cavidades: entre ellas, se han mencionado las cavidades nasales de las que salen las fosas nasales. También detrás de la tráquea hay una gran cavidad que, junto con otras cavidades más pequeñas, crea la caja de sonidos para dar tono y volumen a la voz. Cuando se expone a alguna forma de enfriamiento, la enfermedad puede extenderse a estas cavidades y causar la sensación de tener la cabeza totalmente obstruida. Sin embargo, si no hubiera estos espacios vacíos, la cabeza sería mucho más pesada.
Una de las estructuras óseas más interesantes del cuerpo, sin embargo, es la columna vertebral: aunque es un cuerpo único, está compuesto por veintiséis huesos muy específicos llamados vértebras. Esta palabra deriva del término latino que indica rotación. Cada vértebra tiene un gran agujero en el centro donde se aloja la médula espinal. Las vértebras que conforman la columna vertebral, están separadas entre sí por una almohadilla de cartílago elástica (disco intervertebral) que permite una gran capacidad de movimiento. El orificio central de la columna vertebral constituye un canal en el que se ubica la médula espinal y está perfectamente protegida. La columna vertebral descansa sobre el sacro, un hueso en forma de cuña colocado entre los huesos ilíacos. Bajo el sacro, la columna vertebral se alarga y termina con una pequeña serie de huesos llamada coxisxiv.
La columna vertebral tiene dos grandes curvaturas que contribuyen a dar gracia y belleza al cuerpo. También sirven para implementar un tipo de suspensión, muy útil para amortiguar las vibraciones causadas por caminar y saltar; vibraciones que podrían ser dañinas para la integridad del cerebro y otros órganos localizados en la caja craneal. La columna vertebral está tan perfectamente diseñada que los diversos movimientos se pueden hacer con tanta facilidad y libertad que uno ni siquiera se da cuenta que existen vértebras y discos intervertebrales. Nunca chocan entre sí; no importa qué inclinación deban asumir, porque los pequeños cojines siempre están listos para proteger los bordes de las vértebras.xv
El marco de la parte superior del tronco, llamado tórax, se forma principalmente de doce pares de huesos curvos y planos llamados costillas. Las costillas nacen de las vértebras y crean una especie de jaula que se asemeja al tableado que rodea un barril. En el frente del cofre, las diez costillas que vienen de la derecha se unen con las que vienen de la izquierda, formando un hueso llamado esternón; las otras costillas, debajo de ellas, permanecen libres y por esta razón se llaman costillas flotantes.
Encima de la caja torácica hay un andamiaje de huesos diseñado para crear el soporte para los brazos; este andamio está formado por la unión de algunos huesos: las clavículas y los omoplatos. La primera parte del brazo, desde el hombro hasta el codo, está formada por un único hueso, el húmero. La parte inferior, llamada antebrazo, está formada por dos huesos: el radio y el cúbito. Luego están los huesos que forman las muñecas, de los cuales salen los huesecillos que forman los dedos; la primera parte de estos se llama metacarpo, a la que se le agregan dos falanges para el pulgar y tres para los otros dedos.
La parte inferior del esqueleto, del que salen las piernas, está formada por dos grandes formaciones llamadas hueso ilíaco que ayudan a soportar el peso de la parte superior del cuerpo. En el lado de cada hueso ilíaco hay una cavidad esférica, en la cual se aloja y rota la parte inicial del hueso más largo del cuerpo, el fémur; este hueso forma la parte superior de la pierna. Así también como en el antebrazo, en la parte inferior de la pierna hay dos huesos: la tibia y el peroné.
El pie comienza con el tarso (tobillo) formado por siete huesos cortos y robustos. Desde el tarso, las falanges que forman los dedos, hay dos para el dedo gordo y tres para los otros dedos. El punto donde los huesos se unen se llama articulación. Los extremos de los huesos están protegidos por una sustancia gruesa y suave, llamada cartílago, que forma un cojinete cuyo propósito es proteger las articulaciones de daños o lesiones.
Algunas articulaciones, sin embargo, no permiten el movimiento, así como se citó las de los huesos en la cabeza. Todas las articulaciones están unidas por los ligamentos que las rodean y las protegen, de modo que nada puede penetrar e interferir con el movimiento. Dentro de los ligamentos hay un líquido que lubrica las articulaciones, las suaviza y facilita los movimientos. Si este líquido se seca, la articulación se vuelve rígida y muy dolorosa. Cuando, debido a un movimiento torpe, se disloca un pie, se crea una laceración de los ligamentos que se llama distensión.
En la parte alargada de los huesos hay un canal interno en el que se encuentra una sustancia blanda llamada médula ósea. La médula está compuesta de grasa, vasos sanguíneos y muchos pequeños trabajadores ocupados. Es difícil imaginar que haya pequeños trabajadores incluso en los huesos, sin embargo, hay millones de ellos, y son activos e incansables como los demás que están en cada lugar del Templo viviente. Tienen una gran cantidad de asuntos que atender, pues no sólo construyen la columna vertebral del Templo, sino que también son los trabajadores de la sangre más importantes de todo el cuerpo, ya que en la médula hay innumerables células vivas trabajando en la producción de los glóbulos rojos, necesarios para que la sangre transporte oxígeno y alimento.
Por lo que los huesos no sólo forman la columna vertebral del Templo vivo y no sólo trabajan para dar forma al cuerpo y proteger todas las partes sensibles. También están divididos entre sí en movimientos junto con los músculos y sirven junto con ellos para actuar como palancas para levantar el cuerpo y para ayudarlo en todas sus obras físicas. Pero además, también protegen a innumerables grupos de pequeños constructores de sangre que están escondidos en sus cavidades seguras, invisibles para todos excepto para el Gran Constructor, y trabajan con Él para preservar el flujo continuo de vida, el fluido necesario para la fuente viviente y para cada parte del Templo.
Hay dos tipos de material óseo: sustancias orgánicas y sustancias minerales. Los huesos de un niño tienen más sustancias orgánicas que minerales. Por lo tanto, los huesos jóvenes son más flexibles y no se rompen fácilmente. Es muy raro que los huesos de los niños se rompan en las caídas: hay tanto cartílago en su esqueleto que a menudo rebotan como una pelota elástica. Los huesos de los ancianos son muy frágiles y se rompen con facilidad, ya que las sustancias orgánicas se han eliminado de la sangre, dejando sólo las sustancias minerales.
Las sustancias minerales por sí solas no pueden hacer que los huesos sean fuertes y resistentes. Si los huesos de una persona mayor se rompen, se podrán soldar muy lentamente. El flujo de la vida fluye perezosamente: los pequeños obreros ahora están cansados. En cambio, en el cuerpo de un joven, los huesos rotos se sueldan en poco tiempo, sin dejar signos visibles de la fractura. Como los huesos de los niños son tan suaves y flexibles, es extremadamente importante cuidar que no adquieran posturas innaturales y que usen zapatos y ropa adecuados.
Si un niñito debe ser obligado a caminar demasiado precozmente, podría suceder que sus piernas, que no son lo suficientemente fuertes como para soportar el peso del cuerpo, se tuerzan creando el defecto que se llama pies de jinete. También la altura de la silla tiene su importancia: si es demasiado alta, y los pies no tocan el suelo, los huesos del muslo podrían doblarse; si en cambio la mesa fuera demasiado baja, se corre el riesgo de doblar la columna vertebral incorrectamente.
Hay muy malos hábitos para la columna vertebral: uno de ellos es pararse en un pie. Otra posición incorrecta es la de leer y escribir con la cabeza doblada hacia un lado. Las deformaciones que pueden lograr estos malos hábitos serán difíciles de corregir. Si quieres que la columna vertebral de tu cuerpo crezca fuerte y proporcional, debes ocuparte de tus posturas, ya sea estando sentado o de pie. En ambos casos, el cuerpo debe permanecer erecto y, cuando estés de pie, el peso del cuerpo debe repartirse en ambos pies.
También debes asegurarte que la ropa que usas no cree ninguna restricción, la cual a la larga, podría obligar a los huesos a tomar posiciones incorrectas. Parecería imposible, pero los huesos con el tiempo pueden deformarse también debido a la ropa ajustada. De hecho, cuando se aferra a la cintura algo que ejerza presión sobre las costillas hacia adentro, eso presiona sobre los vasos sanguíneos de la piel y dificulta el trabajo de los pequeños constructores del Templo viviente.
Por la misma razón, si obligas a tus pies a ponerse zapatos demasiado ajustados, les haces daño a sus huesos y destruyes su belleza. Para mantener la estructura del Templo Viviente fuerte y elegante, es necesario observar las mismas reglas que también ayudan a las otras células del cuerpo: comer alimentos saludables, bañarse con frecuencia, hacer ejercicios al aire libre, tomar sol, respirar aire fresco y dormir todo lo necesario para un descanso adecuado.
Las papas y todos los cereales son ricos en sustancias necesarias para construir los huesos y mantenerlos sanos. También las frutas y verduras frescas son productos válidos para la salud de los huesos y de todo el Templo viviente. Los niños alimentados con dietas deficientes crecen muy lentamente y sus huesos tienden a deformarse y a seguir siendo así de por vida.
del libro
La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.

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El pan de la vida - Capitulo 31 - vídeo en facebook -

CAPÍTULO 31 
EL PAN DE LA VIDA

Hasta ahora te he contado muchas cosas sobre el Templo viviente, pero muchos misterios quedan por explicar. He intentado, hasta ahora, darte toda la información necesaria para hacer que ames y respetes tu cuerpo; ahora tendrás que comenzar a considerarlo como un Templo viviente, la criatura más perfecta de toda la Creación, por lo que debes mantenerlo hermoso y saludable.
Se reconocen algunas cosas que son muy simples tales como el aire fresco, la luz solar, la comida y los movimientos naturales y correctos, que proporcionan un elixir de vida mucho mejor que lo que soñaron los alquimistas de los tiempos pasados. Ahora que sabes acerca del gran trabajo realizado en este magnífico Templo, puedes cuidar mejor a los pequeños trabajadores, las pequeñas células de las que depende tu salud y belleza. Si les das la cantidad correcta de material, sin cargarlo con trabajo inútil y no privándolo del descanso correcto, se encargarán del Templo en el que vives, creces y trabajas, amas y rezas, teniendo así una vida feliz, sin problemas de salud o enfermedades.
Por lo tanto, debes proporcionar a tu cuerpo los materiales adecuados porque, de lo contrario, tus células no podrán hacer un buen trabajo. Ésta es la tarea, según lo planeado por el Gran Arquitecto. La naturaleza ofrece espontáneamente todo lo que tu Templo necesita, la vida al aire libre, la luz del sol por igual y también la posibilidad de hacer movimientos y descansar. También estás obligado a respirar, prefiriendo el aire fresco al contaminado. Si vas a ser generoso con los pequeños trabajadores de tu Templo, les darás aire puro en cantidad, esto colaborará para embellecer tu cuerpo.
Nadie te obliga a permanecer en el sol o hacer movimientos, pero todo eso contribuye a tu salud. Mas estás obligado a proporcionarles comida y bebida a los pequeños trabajadores: debes alimentarte para mantenerte vivo. Sería muy difícil privarte de comida y agua hasta el punto de morir de hambre o sed. Cuando tienes hambre, de hecho, estás alarmado por el grito emitido por los pequeños trabajadores de todo el Templo viviente. También estás obligado a dejar descansar a las células pequeñas: tarde o temprano, aunque trates de resistir, el sueño reparador se apoderará de ti. También cuando duermes, todavía hay pequeños trabajadores que no descansan en absoluto: hay algunos que trabajan incluso más que cuando estás despierto. La naturaleza, sin embargo, ha previsto todo esto y, de una forma u otra, todos los pequeños trabajadores logran tomar un descanso.
Las actividades llevadas a cabo en el Templo durante el día y la noche son bastante diferentes entre sí. Durante el día, los trabajadores del cerebro están muy ocupados, así nos permiten ver, oír, oler, sentir y tocar. Ellos te permiten beber, comer, correr y caminar, así como llevar a cabo muchas otras actividades. En cada momento de tu día, con cada palabra, o gesto, usas energía vital y consumes los tejidos del Templo, creando tales toxinas y productos de desecho.xvi Además debes recordar, que cuando piensas produces más toxinas que en cualquier otra actividad. Durante la noche, si estás dormido, el sistema nervioso simpático está muy activo y millones de pequeños trabajadores están laborando para reconstruir las partes que destruiste durante el día. Otros millones de pequeños trabajadores están en cambio ocupados llevando materiales de construcción y eliminando productos de desecho relacionados con este complejo trabajo. Los alimentos que has tomado durante el día se transforman en materiales de construcción, luego se almacenan o son transferidos donde sea necesario.
El hambre que sientes por la mañana se debe a que lo que comiste el día anterior ya fue utilizado y los pequeños trabajadores demandan más comida. La sensación de frescura que sientes cuando te despiertas es causada porque durante la noche has respirado más oxígeno de lo que necesitas y por lo tanto tienes un buen stock. Los niños y los jóvenes necesitan más descanso que los adultos y los adultos más que los ancianos porque, además de las actividades normales, también deben crecer y crecer considerablemente.
El hecho de crecer sano y robusto depende de la calidad y cantidad de comida, de las actividades que se realizan y del descanso correcto. Puedes ver cuán cierto es esto en países donde, desafortunadamente, los niños no pueden tener la cantidad necesaria de comida y por ello no pueden crecer bien. La gente adulta no siente hambre como sienten los niños, ni siquiera necesitan mucha comida porque su crecimiento ha terminado. Sin embargo, ellos también deben alimentarse para proporcionar a los pequeños trabajadores el material necesario para reparar lo que se ha deteriorado y reconstruir lo que se ha consumido; los alimentos también sirven para proporcionar la energía necesaria para las actividades diarias.
Las personas mayores, por supuesto, necesitan menos comida. En sus cuerpos los procesos de reparación son muy lentos: no tienen que comer más de lo necesario para no crear una sobrecarga de trabajo para digerir alimentos que no serán usados. Durante su famoso Sermón de la Montaña, Jesús le preguntó a los padres presentes en la multitud: "¿Y quién de ustedes le dará una piedra a su hijo que le pidió un pedazo de pan?”: nadie haría tal cosa. Sin embargo, incluso el pan, un alimento tan precioso, es un fruto de la tierra como son las piedras. La palabra pan se usa generalmente para indicar comida fundamental, porque contiene todo lo que se necesita para construir el cuerpo, nutrir las células, reparar lo que está dañado y proporcionar energía que se distribuirá a todas las partes del Templo viviente.
El pan es la comida de la vida que mantiene el cuerpo saludable de la mejor manera. Job, un filósofo judío, declaró que es de la tierra donde se saca el pan y en el Salmo 104 encontramos la siguiente afirmación: "Él hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre, Sacando el pan de la tierra”. Entonces la tierra es la fuente de nuestra comida. De hecho, tanto las plantas como los animales, así como los humanos, obtienen su alimento de la tierra. Los rosales, a través de las raíces, se alimentan de las sustancias que están en el suelo y sus hojas toman alimento del aire que la rodea. Las vacas comen hierba y beben el agua de las corrientes; respiran el mismo aire que respiramos nosotros y también en sus cuerpos el agua, la hierba y el aire se transforman en sangre, huesos y músculos.
Puede parecer una cosa maravillosa para ti que el hierro, la madera y otros materiales, todos de la tierra, pueden transformarse y convertirse en instrumentos como el piano con sus teclas y sus cuerdas vibrantes. De la misma manera las gemas y el oro pueden convertirse en joyas y otros minerales se convierten en una locomotora, un telescopio o un microscopio. Si todo esto es maravilloso para ti: ¿cómo podrás definir la transformación silenciosa e invisible con la que los alimentos y las bebidas se convierten en células, músculos, sangre y huesos del Templo viviente? Recuerda, por lo tanto, que los pequeños trabajadores del Templo necesitan pan y alimento natural; lo necesitan para construir y reparar y para asegurar que tu cuerpo se mantenga fuerte y saludable.

del libro
La Historia de Un Templo Viviente
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.
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Los mejores materiales de construcción - Capítulo 32 - vídeo en facebook -

CAPÍTULO 32 
LOS MEJORES MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN

Los alimentos que representan los mejores materiales de construcción para el templo viviente se dividen en dos grandes clases: los que contienen nitrógeno y los que contienen carbono. El nitrógeno es un elemento necesario para los trabajadores del cuerpo y está presente tanto en el aire como en el suelo. Es la naturaleza la que introduce nitrógeno en las plantas para que, una vez que tú las hayas ingerido, tus pequeños trabajadores puedan absorber el precioso elemento para depositarlo en tus tejidos y músculos.
El nitrógeno te ayuda a crecer y se usa sobre todo para reparar las partes dañadas del Templo. Las células cerebrales desgastadas, las células musculares agotadas y las células óseas y cardíacas que necesitan reparación, se curan y restauran con alimentos que contienen nitrógeno. Esta sustancia útil se encuentra en los cereales como cebada, avena y trigo, en las papas, en legumbres como guisantes, frijoles y lentejas, en la carne y en diversos tipos de frutas secas. Incluso la leche es un alimento rico en nitrógeno, por lo que es un buen fabricante de tejidos. De hecho, contiene todos los elementos necesarios para que sea un alimento perfecto: es el único alimento que necesita un niño, con menos de un año de vida. Los cachorros de todos los animales se alimentan exclusivamente de leche hasta que son lo suficientemente grandes como para obtener la comida que necesitan ellos mismos.
La leche contiene un elemento llamado albúmina, también la lactosa -que es el azúcar de la leche- y grasa o crema y algunas sales minerales. Los huevos también son excelentes constructores de tejidos. Las aves y los polluelos se desarrollan en el huevo, se alimentan de él hasta que nace. Si los huevos son frescos, son un alimento saludable y nutritivo. La clara de huevo es albúmina pura, mientras que la yema contiene grasa, azufre y nitrógeno.
Muchas personas creen que el pescado o la carne de ciertos animales, como el ganado vacuno, los cerdos y las ovejas, contienen una gran cantidad de nitrógeno y, por lo tanto, es el mejor alimento para construir el Templo viviente. Pero los estudiosos cuidadosos saben que los animales, como los humanos, se alimentan de los frutos de la tierra. Es cierto que su carne contiene nitrógeno y otros nutrientes, pero la pureza de estos elementos se ve comprometida por los venenos y toxinas presentes en cada organismo vivo. Hay células pequeñas que se usan para respirar y moverse en el cuerpo de una vaca, del mismo modo que las hay en el tuyo, y transportan oxígeno y acumulan dióxido de carbono como lo hacen tus células.
No es agradable pensar en comer estos pequeños trabajadores, incluso si murieron. Cada tipo de carne contiene una sustancia venenosa llamada ácido úrico y otros venenos, que pueden dañar especialmente a los organismos en desarrollo. La carne a menudo está enferma, pero incluso si no fuera así, su consumo en grandes cantidades con el tiempo, definitivamente dañará el cuerpo: los pulmones, el estómago, el hígado y los riñones, y es una de las causas del reumatismo. Los niños no tienen problemas estomacales: sus pequeños trabajadores son jóvenes, activos y pueden asimilar alimentos aunque no sean los mejores. Pero si las células nutricionales son abusadas a lo largo de sus vidas, se enfermarán y perderán su energía hasta la dispepsia.
Si un grupo de trabajadores está sufriendo, todo el cuerpo sufrirá, tanto que se sentirá tan mal que necesitará el cuidado de un médico. Antes que nada, él le aconsejará que deje de comer la comida que le causó problemas, y luego le proporcionará una dieta especial basada en una lista de alimentos que se le permitirá comer. Si nunca te hubieras apartado de la dieta original que le dieron al hombre, entonces no correrías el riesgo de enfermarse. De hecho, se cita en el Génesis: "Y dijo Dios: He aquí, te he dado toda clase de hierba que crece en la tierra, y toda especie de árbol y todos sus frutos; fueron creados como comida para ti…" Entonces la dieta primitiva de la humanidad estaba compuesta de vegetales, cereales y frutas que crecían espontáneamente o eran cultivadas por el hombre.
Incluso los animales se alimentaron, al principio, de estos alimentos; no había nada en la Tierra que pudiera ser asesinado para alimentarse de él. Las plantas eran la reserva alimenticia: la vida misma hacía que la semilla se desarrollara para convertirla en una planta, luego en fruta y finalmente en semilla. Era un círculo biológico natural, no se sacrificaba la vida y el alimento eran los frutos del suelo. Son alimentos vivos de la mejor calidad, presentes en cantidades suficientes para cada ser en el mundo.
Cada medio kilogramo de alimento producido por las plantas ha requerido aproximadamente ciento cincuenta litros de agua. El agua, presente en el subsuelo, es absorbida por las raíces y luego se transmite al tronco y a las ramas. Para el crecimiento de las plantas, el sol y el aire también son necesarios: cuando nos alimentamos de plantas, también ponemos sol, oxígeno, nitrógeno y agua pura y destilada en nuestros cuerpos. Ningún hombre es capaz de poner artificialmente estas sustancias en los alimentos, ya que ningún hombre puede inventar o crear alimentos. El poder de la creación está en el secreto de la vida, y no ha sido dado al hombre que lo conozcaxvii.
Hay una abundancia de vida en cereales, nueces y frutas, incluso si están cocidas. Estos alimentos no contienen ningún tipo de veneno, son alimentos perfectos, a diferencia de la carne que puede considerarse un alimento de segunda mano. Las proteínas, vitaminas y sustancias químicas presentes en la carne han sido absorbidas por animales que han sido alimentados con vegetales. Entonces, como la ropa de segunda mano está menos limpia y más desgastada que las nuevas, la carne también será menos saludable y genuina.
El segundo grupo de alimentos, aquéllos que contienen carbono, son utilizados por el cuerpo como combustible, para producir calor, calentarlo y proporcionarle energía. El carbono es el combustible que se quema en los alimentos, así como ocurre con el carbón o la madera. Estos alimentos contienen almidones, azúcares y grasas. Ellos también provienen casi por completo del reino vegetal. El almidón se encuentra en el arroz, las papas, los cereales, la mantequilla, el centeno, la cebada, el trigo, la tapioca, las frutas secas, especialmente las castañas y muchas verduras.
Las papas y el arroz son los alimentos más consumidos de los que contienen almidón. En la fruta hay un tipo de azúcar natural llamado glucosa; algunas frutas contienen más glucosa que otras. El almidón contenido en los cereales se transforma, mediante la cocción, en un tipo de azúcar llamado azúcar de malta o maltosa. El azúcar natural también está presente en la miel, la caña y la remolacha azucarera. Pero la mejor calidad de azúcar está contenida en frutas y jugo de frutas.
Cuando la glucosa en el cuerpo se oxida, suministra energía a los músculos: por lo tanto, la fruta actúa como un tónico muscular. Pero la fruta no produce la misma cantidad de calorías y energía que la producida por los alimentos con almidón, siendo además la comida más refrescante en los días calurosos o cuando se tiene fiebre. El trigo y la avena son los cereales más nutritivos y contienen una gran cantidad de grasa vegetal. Es gracias a su capacidad de proporcionar calor y energía que un caballo, después de una abundante comida de estos cereales, puede correr y saltar muy fácilmente.
Una de las principales tareas de los pequeños trabajadores es mantener la temperatura corporal alrededor de los 37 grados centígrados, cualquiera sea la temporada y la latitud. Durante los meses fríos, una gran cantidad de calor escapa de la piel y de los pulmones, tal como el calor sale de una estufa y el vapor de un tubo caliente. Si no usas ropa suficientemente abrigada, en invierno la pérdida de calor puede ser la causa que te lleve a la muerte. Por esta razón, es necesario comer más en invierno que en verano: necesitamos alimentos que produzcan calor, por lo tanto, ricos en almidones y grasas. Estos elementos no reparan las células dañadas, sino que proporcionan calor y energía, por lo que te hacen sentir perfectamente sano y activo.
Los pequeños trabajadores del Templo viviente no pueden vivir sin agua. Cuando tienen sed, al igual que cuando tienen hambre, lloran por un poco de refrigerio. Este grito se llama sed. El sufrimiento causado por la sed es particularmente atroz: los pequeños trabajadores continúan llorando hasta la muerte; todas las células del cuerpo mueren después de unos días sin poder beber. Alrededor de dos tercios del cuerpo está compuesto de agua: la piel es como una bolsa cerrada llena de este líquido. Un hombre necesita aproximadamente dos litros de agua por día; muchas personas, sin embargo, no beben suficiente.
El interior del cuerpo necesita estar más húmedo que el exterior. Los pequeños trabajadores presentes en todos sus órganos deben tener su ración diaria de agua para mantenerse limpios. Deben beber antes de comer y luego poco en medio de la comida. La mejor bebida es el agua: ningún otro líquido alivia la sed como ella; es el agua presente en todas las bebidas lo que calma nuestra necesidad de beber. Éstos son los alimentos que nuestro cuerpo necesita para crecer fuerte y saludable. El Gran Arquitecto que diseñó el Templo viviente también preparó los materiales de construcción, el trigo dorado, los nutrientes de nuez, las frutas multicolores y sabrosas que satisfacen todas las necesidades de los pequeños trabajadores del cuerpo.

del libro
La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.
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Manzana de oro y nueces de plata - Capítulo 33 - vídeo en facebook -

CAPÍTULO 33 
MANZANAS DE ORO Y NUECES DE PLATA 

Los cereales y las verduras son la madera de construcción sólida del Templo viviente. La fruta fresca y la seca son las decoraciones de oro y plata de las columnas y paredes del cuerpo: éstos son los alimentos más exquisitos y preciosos. El Gran Arquitecto, además de constructor, también es artista. Todos los alimentos, destinados a la construcción del Templo viviente, en su estado natural, son maravillosos. Examina con cuidado un grano de trigo y observa la perfección y la delicadeza de su hechura. Piensa en una manzana roja, una pera amarilla, una ciruela morada, un durazno rosado y un racimo de uvas transparentes: cada fruto tiene su propio color y forma particular y cada uno de ellos es espléndido en su singularidad. Además, cada tipo de fruta tiene su propio sabor. 
Es difícil encontrar a alguien que no le guste alguna fruta: su variedad es tan grande que satisface incluso los paladares más difíciles. Si tienes hambre y sed, sólo la fruta puede satisfacer completamente tus necesidades. La naturaleza te hizo desear esa comida que puede restaurar a los pequeños trabajadores y estimular tu apetito. Cada temporada tiene sus frutos particulares: durante todo el año se consiguen deliciosas variedades. Cuando pruebas fresas, crees que tienen el mejor sabor que existe; pero luego maduran frambuesas, moras, cerezas, uvas y manzanas, todas muy sabrosas. Entonces viene la temporada de las ciruelas, uvas, duraznos y sandías. En otoño podemos probar uvas y manzanas nuevamente; estas últimas son la mejor fruta incluso en invierno y, al igual que las uvas, se pueden disfrutar todo el año. De diciembre a abril, naranjas, limones y plátanos. Los higos y las ciruelas están preparados para estar siempre disponibles en tu mesa.
Algunas frutas contienen un alto porcentaje de agua, por esta razón el jugo de fruta es la mejor y más refrescante bebida. Está destilada directamente del maravilloso Poder que está trabajando en todos los seres vivos. Además del agua, la fruta contiene ácidos y azúcares. Los cítricos contienen una gran cantidad de ácidos, pero este elemento está presente, aunque en proporciones menores, incluso en las frutas más dulces. El fruto es, por lo tanto, dulce y agrio; su dulzor se debe al azúcar de la fruta (fructosa): cuando una fruta está madura contiene más azúcares que ácidos. También agregando azúcar morena al jugo de fruta, por ejemplo, la limonada, la cantidad de ácido presente permanece sin cambios, así como su sabor agrio. 
Algunas personas limpian el latón u otros metales con sustancias de los ácidos de las frutas que son utilizados por los pequeños trabajadores para limpiar la boca, el estómago y el intestino; también neutralizan las bacterias que han penetrado en el aparato gastrointestinal refrescando la sangre y ayudando a los riñones a expulsar los desechos venenosos. Finalmente, ayudan a las células vivas para que puedan llevar a cabo su trabajo. Los ácidos de las frutas, por lo tanto, son componentes esenciales de los materiales de construcción. En cambio, los azúcares ayudan a mantener la temperatura corporal correcta, sirven como combustible y cuando se queman liberan energía.
Hay frutas muy nutritivas: la banana es una de ellas. Esta fruta es más digerible si está cocinada antes de ser consumida. La banana contiene albúmina, almidones, azúcares y ácidos. Incluso los higos y los dátiles son muy nutritivos: contienen un alto porcentaje de azúcar. Incluso las mejores uvas te alimentan tanto como lo hacen los huevos, de hecho, contienen una gran cantidad de albúmina. Las manzanas siguen siendo las mejores entre los frutos. 
Las frutillas o fresas contienen hierro, un elemento indispensable para la sangre. Por otra parte, las aceitunas maduras proporcionan al cuerpo aceite y grasa y son una comida sana y natural. Pero cuando esta fruta está verde contiene almidón y tiene un sabor muy amargo: es muy peligroso alimentarse de frutas que aún no están maduras. Durante la maduración, el sol convierte almidones en azúcares: recién cuando se completa el proceso, la fruta está lista para ser probada en toda su dulzura. Algunas frutas, como las bananas, naranjas y manzanas, continúan madurando incluso después de haber sido cosechadas; por supuesto, es mejor que la fruta madure en el árbol, gracias a los efectos del sol. 
Las mejores mermeladas de frutas son aquéllas producidos por la naturaleza: nadie puede igualarlas al producirlas. De hecho, cada manzana madura, cada ciruela, durazno, cereza o racimo de uvas es una pequeña lata de fruta, perfecta, cerrada y sellada, resistente al aire y al agua. Cada uno de ellos puede ser etiquetado por color y forma. Cada huerto es, por lo tanto, un espléndido almacén natural. Siempre es necesario proporcionar fruta a los pequeños trabajadores, pero es preferible no consumir alimentos de origen animal y frutas en la misma comida, así como es mejor no comer frutas junto con verduras. En cambio es aconsejable consumir comidas integrales basadas solo en frutas y cereales. También sería útil evitar comer fruta inmadura o demasiado madura. 
Algunas personas, no consideran a las frutas como un alimento saludable porque no pueden digerirla. Esto se puede deber a que se agrega demasiada azúcar de caña a las bebidas a base de frutas, lo que las hace fermentar y agriar el jugo, lo que es causa de acidez, que a menudo también se produce cuando la fruta se consume al final de la comida, después de comer carne, papas, huevos y leche. En cambio, si consumes la fruta lejos de las comidas, junto con pan o cereales, será lo más digestivo que puedas comer. 
La fruta seca no es tan hermosa a la vista como lo es la fruta fresca, pero es igual de nutritiva. Contiene muchas grasas, aceites y albúmina, sustancias que ayudan en la construcción de tejidos. La presencia de almidones también es abundante. El mejor postre se compone de almendras dulces, nueces, maníes, avellanas, nueces brasileñas y coco: todas estas comidas son excelentes para aquéllos que sean capaces de digerirlas. De hecho, la fruta seca es particularmente difícil de digerir y no se la considera como un alimento, pero constituye un pequeño lujo, un postre, para disfrutar al final de una comida, como aperitivo o como refrigerio antes de ir a dormir. ¡Incluso casi todos los demás alimentos se vuelven indigestos cuando se consumen como postre al final de las comidas! 
Si la fruta seca es la base de una comida regular, se debe comer lentamente y se debe ingerir después de una larga masticación, para convertirse así en un alimento adecuado para la mayoría de las personas. Es muy importante el proceso de masticarla por un largo tiempo, hasta que se obtenga un puré. Y también es cierto que algunas personas, incluso siguiendo todas estas precauciones, no pueden consumir frutas secas, porque esto sería para ellos una fuente de trastornos graves. Aunque la comida sea de la mejor calidad, es inútil proporcionarla a los pequeños trabajadores si ellos no saben cómo usarla. 
Algunos tipos de frutos secos requieren una preparación cuidadosa antes de ser consumidos. Los maníes son muy indigestos si se comen crudos: tienen que de hecho, ser tostados previamente, así como las castañas deben ser hervidas. Incluso aunque la fruta seca no se la considera un alimento real, está dentro de la clase de los materiales de construcción del Templo viviente, así como la carne y todos los demás alimentos examinados.
del libro
La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.

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jueves, 28 de junio de 2018

Materiales de construcción inadecuados - Capítulo 34 - vídeo en facebook -

CAPÍTULO 34 
MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN INADECUADOS 

En general, las personas no prestan mucha atención al tipo de comida que consumen ni a su calidad. Pocas personas escuchan los deseos y necesidades de los pequeños trabajadores del Templo viviente. Por lo tanto, casi todos se alimentan de alimentos de mala calidad, lo que no proporciona excelentes materiales de construcción. Si has conocido y aprendido a amar y apreciar el trabajo de tus células vivas, sabrás lo importante que es darles alimentos saludables y nutritivos. Uno de los peores errores que se pueden cometer, es la sobrecarga de los pequeños trabajadores sólo con las sustancias presentes en uno o dos tipos de alimentos, lo que genera deficiencias en todos los demás elementos necesarios, como si a los constructores de un patio techado se les suministraran ladrillos en abundancia, pero no suficientes vigas de madera. 
Por lo tanto, para ayudar al Templo vivo a crecer fuerte y sano y tender a su perfección, debes proporcionarle todos los elementos que se necesitan, no excediéndote con ciertos alimentos ni siendo deficiente en otros. En los alimentos naturales, encuentras las proporciones correctas de todas las sustancias esenciales para el cuerpo. Cereales, verduras, fruta fresca y seca, leche, mantequilla y huevos son la mejor y más completa lista para una alimentación saludable. Los cereales y la leche contienen todos los elementos en las proporciones adecuadas: fruta fresca, frutos secos y cereales son una excelente comida. 
Otra excelente combinación la proporcionan los cereales que se consumen con legumbres, guisantes, arvejas o lentejas, y cereales con vegetales o cereales con leche y huevos. También se recomienda no consumir muchos alimentos diferentes en una sola comida: de hecho, nunca se ha visto cargados en el mismo camión ladrillos, yeso y grava. Luego elije una combinación de dos o tres alimentos y menús variados en cada comida. Una mala asociación de alimentos puede ser indigesta, como la fruta que se consume con algunos vegetales, con leche, con azúcar o con carne. 
Los alimentos simples, preparados de forma natural, sin demasiada grasa o salsa, son sin duda los mejores. Los constructores de obras no pueden usar tablas manchadas con alquitrán o barniz para la construcción de un edificio. De la misma manera, los pequeños trabajadores del Templo viviente no pueden asimilar alimentos demasiado condimentados y cargados de grasas. Todas las sustancias como la pimienta, ajíes picantes, mostaza, especias y salsas, no sólo van en detrimento del sabor original de la comida, sino que también alteran y dañan el trabajo de las células vivas. 
Esas sustancias representan material de construcción de desecho, no son consideradas alimentos por los expertos y no son nutritivas, además de estropear las sustancias que sí son nutritivas presentes en los demás alimentos más saludables. Incluso tortas, pasteles, postres en general y todos los alimentos demasiado ricos son en realidad materiales de construcción muy pobres en nutrientes, ello debido a su composición, ya que en ellos la harina, la mantequilla, los huevos, el azúcar, la leche, la fruta y las especias se mezclan, sin pensar en los efectos nocivos que pueden producir en el cuerpo. 
Aunque las personas suelen ser conscientes del daño causado por estos alimentos, continúan consumiéndolos sin pensarlo. Si estás acostumbrado a comer sólo alimentos sanos y naturales desde la infancia, no será difícil entonces preferirlos antes que los demasiado elaborados. ¡Tienes que tener un gusto antinatural para preferir los pasteles y los postres a la fruta! 
Por otra parte, los alimentos genuinos que no se cocinan de la manera correcta, se convierten en materiales de construcción de baja calidad. No se puede construir una casa sólida con madera demasiado fresca, con vigas no perfectamente cortadas o pintadas con diferentes colores. Por lo tanto, no es posible ayudar al cuerpo a crecer sano al comer cereales crudos o parcialmente cocidos, o al cocinar alimentos que consumen demasiados condimentos. Cocinar es extremadamente importante para que la comida se convierta en un material de construcción de excelente calidad. Para ser un buen cocinero no es suficiente preparar la comida para que tenga un buen sabor que estimule el apetito, sino que también es esencial preservar su sabor natural, aumentar su digestibilidad y asociarlo con alimentos compatibles. Sólo de esta manera pueden los pequeños trabajadores explotar todos sus recursos. 
Los animales no necesitan cocinar los alimentos: no pueden cocinarlos y su sistema digestivo está creado para asimilar incluso los alimentos crudos. En cambio, la inteligencia le permite al hombre cultivar los campos y preparar sus comidas de una manera que siempre es diferente, apetecible y digerible. La mayoría de los alimentos adecuados para los humanos necesitan cocinarse. Los cereales crudos son indigestos, al igual que las papas y el arroz. Esto se debe a que las células pequeñas de almidón están cubiertas con una cápsula leñosa que no puede verse afectada por la saliva o los jugos gástricos si no se ha cocinado antes. 
La mejor manera de romper esta protección y liberar el almidón es cocinar los cereales. El almidón hervido es suave y masticable, mientras que el horneado es dorado y seco. El revestimiento exterior del pan, que se llama corteza, crujiente y de un hermoso color dorado, es la mejor parte. Cuando se mastica, su sabor es delicioso y casi dulce: la saliva modifica el almidón convirtiéndolo en azúcar. Cuanta más corteza se haya formado, más material de construcción se suministrará a los pequeños trabajadores. El pan casi siempre se cocina en el horno y este proceso lo hace saludable y nutritivo. Si por dentro el pan está demasiado suave y pegajoso, significa que no está bien cocido, la digestión será más lenta y agotadora y será acompañada de ardor de estómago. Además, el pan no debe consumirse dos días después de su preparación. 
Si el pan se corta y se pone en el horno a una temperatura alta (360 °), el almidón se transforma en un azúcar denominado dextrosa: esta sustancia es más fácil de digerir que el almidón. El pan blanco se produce a partir de la harina obtenida moliendo todo el grano de trigo. Incluso el pan de Graham, nombrado en honor al Dr. Sylvester Graham, quien primero analizó los efectos beneficiosos de este alimento, usa el grano entero. Este pan es muy nutritivo y debe ser consumido por adolescentes para ayudar a que los músculos se desarrollen. Incluso con el centeno obtienes un excelente pan. El pan de maíz es muy especial: se desmorona fácilmente; de hecho, la sustancia de la goma llamada gluten presente en el trigo está ausente en el maíz. A menudo los niños extraen esta sustancia, para masticarla, de los granos de las nuevas espigas. 
El pan caliente, los bizcochos y todos aquellos alimentos donde se ha puesto demasiada sal, son materiales de construcción de baja calidad. El arroz, primero cocido en el horno y luego soplado con vapor, es mucho más saludable que el arroz hervido. Lleva aproximadamente una hora cocinar arroz y otra hora para digerirlo. Todos los cereales deben cocinarse de tres a siete horas antes de estar listos para ser consumidos. Es imposible que se conviertan en buenos materiales de construcción si la cocción toma solo quince o veinte minutos. Los copos de cereales o los cereales inflados también son un alimento perfectoxviii. 
También ciertas verduras deben cocinarse durante varias horas. La cáscara de los guisantes, los frijoles y las lentejas, así como la de algunas frutas, es particularmente indigesta y no debe introducirse en el cuerpo. Algunos tipos de fruta son más adecuados para ser consumidos crudos en lugar de cocidos. Otros, como las ciruelas o los albaricoques o duraznos, mejoran su calidad con la cocina. Las papas, si se cocinan de la manera indicada, representan un excelente material de construcción, ya que contienen la forma de almidón más digerible y las sales minerales que el cuerpo necesita para la construcción de los tejidos. Las papas al horno son preferidas; su almidón tostado se vuelve aún más digerible. Los huevos cocidos y fritos no son un excelente material de construcción; se deben comer crudos, si son frescos, o ligeramente cocidos en agua hirviendo. En general, sin embargo, todos los alimentos fritos son materiales de construcción de baja calidad. 
El cerdo es uno de los alimentos menos saludables y más peligrosos para el Templo vivo: causa daño al cuerpo y suele contener pequeños parásitos. Los alimentos deben ser naturales, simples y cuidadosamente preparados, a fin de mantener a los pequeños trabajadores en perfectas condiciones de salud. Tienes que cuidarlos, comenzando a considerar cuidadosamente lo que consumes. 
Si comes demasiado rápido o bebes mucho durante las comidas, entonces no cuidas lo suficiente de tus células vivas. La comida debe masticarse en la boca sólo con la ayuda de saliva y sin otros líquidos. No debe entrar al estómago junto con agua u otras bebidas, pues al hacerlo los jugos gástricos se diluyen, la digestión es más lenta y será necesario que los pequeños trabajadores absorban el líquido extraño en el estómago antes de que pueda comenzar el proceso digestivo. 
Si las bebidas ingeridas son demasiado frías, esto empeora aún más la situación: la comida se enfriará y antes de ser digeridas deberán ser trabajosamente calentadas. Muchos materiales de construcción se desperdician si comes cuando estás cansado, excitado o nervioso. Todos los sentimientos violentos interfieren con el trabajo de los pequeños constructores, especialmente las células vivientes del canal alimenticio. El miedo también detiene la digestión: el flujo de saliva se interrumpe, la boca se seca, como cuando estás en la escuela al final del año y estás atemorizado. En China, un hombre acusado de un crimen, se vio obligado a masticar arroz crudo para demostrar su inocencia. Al no poder tragar el arroz, fue encontrado culpable. Se pensaba que el sentimiento de culpa por el pecado cometido lo aterrorizaba hasta el punto de interrumpir su salivación.
Debes sentarte a la mesa relajado y feliz, con todo el tiempo necesario para la comida. La tranquilidad y la felicidad hacen que la sangre fluya más rápido y que las células digestivas vivientes funcionen más animadamente. Ni siquiera deberías comer entre comidas, para no dañar el trabajo de los pequeños constructores. Cuando el estímulo del hambre es insoportable, una fruta pequeña, que contiene mucha agua, calmará tu necesidad. La cena debe ser ligera y consumida dos o tres horas antes de acostarte. Si tu cena es a base de frutas, dormirás bien y por la mañana estarás refrescado y descansado.

del libro
La Historia de Un Templo Viviente 
UN ESTUDIO DEL CUERPO HUMANO 
FREDERICK M. ROSSITER, B S., M.D. Y MARY HENRY ROSSITER, A.M.
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