viernes, 22 de noviembre de 2019

¿QUE ES LA SABIDURÍA? FRATERNIDAD ROSACRUZ MAX HEINDEL DE CORDOBA - en you tube -



¿QUE ES LA SABIDURÍA?

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En primer lugar veamos en el diccionario la definición de Sabiduría: “Conducta prudente en la vida o en los negocios. Conocimiento profundo en las ciencias, artes o letras y de las cosas divinas o humanas”. Si consideramos estas definiciones desde el punto de vista material, concluiremos que son acertadas. Pues Sabiduría en nuestro mundo representa la capacidad de juzgar, discernir y evaluar las acciones cotidianas.

Mas, si lo consideramos desde el punto de vista espiritual, estas definiciones no contemplan un elemento primordial: el amor. Si vamos a las cartas de Pablo en I Corintios 13:2 leemos: “Y si tuviese profecía y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes y no tengo amor, nada soy”. Es una verdad que el conocimiento se puede utilizar tanto para hacer el bien como el mal, solamente la auténtica Sabiduría está íntimamente relacionada con el amor y el uso benévolo del conocimiento.

Al faltarle el amor, una persona no puede ser sabia, ya que carece de interés e inclinación para hacer a un lado los intereses egoístas y, en consecuencia, no estará en condiciones de aplicar el conocimiento pura y exclusivamente para servir altruista y desinteresadamente a sus semejantes. Es importante señalar que se debe poseer la capacidad de juzgar y percibir los más idóneos fines y propósitos que sirvan para ser empleados siempre para el bien de aquellos con quienes tomamos contacto. 

Estas aseveraciones se relacionan igualmente con la Filosofía de la Sabiduría, que en verdad es una doctrina combinada de ambos aspectos, - la cabeza (mente) y el corazón (devoción) - y que para ser llamada realmente sabia, debe incluir ambos aspectos fundamentales, ya que por ser el hombre de naturaleza compleja, una enseñanza que lo ayude a limpiarlo y purificarlo, debe contener estos múltiples aspectos.

En ese sentido, las enseñanzas de la Sabiduría Occidental, están perfectamente adaptadas para cumplir esa necesidad, ya que enfatizan la unión de la cabeza y el corazón como requisito imprescindible para realizar el servicio amoroso y desinteresado. Esto también lo anticipó el Apóstol Pablo al decir que “el conocimiento engríe e infla, pero el amor edifica”.

También es importante destacar que la sabiduría no puede ser aprendida, enseñada o dominada en muy breve tiempo, sino que es necesario lograrla sólo a través de las experiencias de sucesivos renacimientos en este mundo físico. En ese sentido el desarrollo de algún atributo divino necesita de un prolongado proceso de crecimiento espiritual. Tomando como ejemplo nuestro mundo físico, un hongo crece de la noche a la mañana, pero su resistencia al contacto es muy débil, en cambio una encina necesita siglos para crecer, pero una vez crecida es muy fuerte y robusta. Igualmente sucede con la Sabiduría, ya que lleva mucho tiempo el logro de su desarrollo, más una vez que se la ha adquirido, la llevamos con nosotros para siempre.

Asimismo es importante señalar que la auténtica Sabiduría sólo se alcanza mediante grandes esfuerzos así como la intensidad de propósitos, con un ferviente anhelo y buena voluntad en la lucha permanente por ella para lograr finalmente su plena posesión. Es decir que el factor más importante para alcanzar la Sabiduría, es el motivo que nos impulsa para lograrla y éste debe consistir en un deseo totalmente altruista y desinteresado de trabajar por la humanidad, sin tener en cuenta las aspiraciones personales.

Otro factor esencial para desarrollar la sabiduría depende también del libre albedrío. Por ejemplo, si nosotros estuviéramos obligados a actuar bien acatando las órdenes de seres superiores, en lugar de actuar siguiendo nuestras propias líneas de acción, seríamos realmente autómatas, por lo que no conoceríamos el dolor, pero no creceríamos mental ni espiritualmente. Por eso es que escogiendo recorrer nuestros propios senderos y considerando las mejores alternativas, ciertamente que podremos cometer errores y por ello sentir dolores y sufrimientos, pero sólo así es como podremos convertirnos en personas sabias.

También la Sabiduría ha sido llamada “dolor cristalizado”, ya que los dolores y los pesares son los que realmente la promueven, porque ciertamente es un hecho penosamente común que solo a través de ellos logramos aprender en forma correcta a dejar de hacer el mal. De la misma manera, también tenemos que aprender a ser inofensivos, si queremos que algún día podamos reunir los méritos necesarios para que seamos dignos de que se nos confíe la llamada “Sabiduría Cósmica”. Debemos pues, volvernos tan inofensivos como las mansas palomas, ya que si dentro nuestro existe la más insignificante muestra de resentimiento, enojo o algún tipo de emoción destructiva, de ninguna manera se nos confiará el valioso uso de los frutos de dicha maravillosa Sabiduría.

Max Heindel, dijo con relación a la leyenda de Hiram Abiff. “Hay en este relato simbólico más sabiduría que la que podría ser dada en volúmenes concernientes al crecimiento anímico humano. Si el estudiante lee entre líneas y medita sobre estas varias expresiones simbólicas, obtendrá mucho más de lo que pueda alguna vez ser dicho…”

Es muy cierto que en nuestra vida cotidiana podemos realizar tareas y crear algún tipo de movimiento con nuestras actividades, sin embargo si no lo hacemos con previsión, buen juicio y de modo especial con Sabiduría, seguramente que provocaremos dificultades y desórdenes que no habíamos tenido la intención de crear, por lo que resultará una tarea estéril. Y aún peor si esas actividades ejerciendo nuestra voluntad, han sido desarrolladas de una manera totalmente egoísta y carentes del suficiente amor, que es la fuerza poderosa que produce resultados altruistas y la única que vale la pena para el alma.

Un hecho más digno de señalar, es que en los Planos o Mundos Superiores, nuestros vehículos son más sutiles que aquí en la Tierra, por estar en más íntimo contacto con la Sabiduría Cósmica. A medida que fuimos descendiendo en la materia, la luz de la Sabiduría Divina se fue oscureciendo más y más. Por eso es que el poder de expresión espiritual del Ego se fue reduciendo en cada Renacimiento, hasta lograr la requerida adaptación a una nueva serie de limitaciones y realizar la necesaria compensación. Fue entonces necesario trabajar dentro de las limitaciones del mundo físico, donde la luz de la Sabiduría aparece oscurecida, pues sin embargo con el tiempo, realizando un trabajo constructivo, y asimilada por el Ego Superior la esencia anímica de la experiencia física, la maravillosa Sabiduría está destinada nuevamente a brillar a través de nuestros corazones y acciones.

Felizmente podemos decir que toda la humanidad podrá obtener el compendio de la verdadera Sabiduría en el presente Día de Manifestación, cuando en el lejano Período de Vulcano nos convirtamos en auténticos Creadores como Dios mismo, esto es cuando seamos capaces de pronunciar el Fiat Creador, que nos permitirá crear seres vivientes, capaces de respirar, moverse y pensar. Al pensar en esa gran realidad que constituye en verdad el pináculo de realización, es evidente que sólo un Ser totalmente puro, inegoísta y compasivo, semejante a Dios, puede utilizar semejante poder de manera benéfica para el mayor bien de la humanidad.

“.. Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (San Juan, Cap. 8 - Vers. 32)

FRATERNIDAD ROSACRUZ MAX HEINDEL DE CORDOBA

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Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte.

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